Agenda 21

 

  

UNA HISTORIA SOBRE LA

 

INSTITUCIONALIZACIÓN

 

DEL DESARROLLO

 

SOSTENIBLE

 

 

Con motivo de la designación de Sevilla como sede de la V Conferencia Europea de Ciudades y Villas Sostenibles, que se celebró en el mes de marzo de 2007, se consideró del máximo interés analizar la historia del proceso de gestión de la sostenibilidad, tomando como referencia tanto el ámbito mundial como el europeo. Si bien la lectura de estos antecedentes puede sumirnos en una cierta desesperanza, al quedar un buen número de propósitos a modo casi exclusivo de intenciones, también es cierto que muchas de las cuestiones planteadas en los diferentes foros constituyen hoy normas de obligado cumplimiento. Por tanto, esta selección de antecedentes pretende trazar el rumbo seguido por la deseada gestión sostenible en general, especialmente cuando directa o indirectamente afectan a los ámbitos locales.

Reproduciremos cada uno de los eventos que mayor trascendencia han supuesto en este proceso, que no proyecto, hacia unos modelos de desarrollo más justos con el Medio Ambiente, el Medio Social y el Medio Cultural. Nos referimos a aquellos modelos que han sabido hacer frente al modelo llamado hegemónico. (Publicado en ANDALUCIA ECOLOGICA-Medio Ambiente, Revista Oficial de la V Conferencia Europea de Ciudades y Villas Sostenibles)

 

Informe sobre “Los Límites al Crecimiento” (1972)

La aparición del informe "Los Límites del Crecimiento", elaborado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y auspiciado por el Club de Roma, sirvió para abrir el debate y crear conciencia sobre la capacidad del planeta frente a las necesidades y modos de vida de una creciente población mundial, cuyo progreso y desarrollo económico (la meta del crecimiento económico era sinónimo de bienestar) estaba cimentado en la voraz explotación de los recursos naturales disponibles, causando daños irreparables al medio ambiente, y poniendo en serio peligro el equilibrio global del planeta.

Los modelos presentados de crecimiento contemplaban un escenario de funcionamiento del planeta bajo la hipótesis de crecimiento espontáneo (modelo Tierra II) y de modificación de las pautas de crecimiento por la aceptación de ciertos límites (modelo Tierra III).

El informe resultó bastante polémico en lo referente al desconocimiento de los stocks de recursos no renovables y al desconocimiento sobre las elasticidades de sustitución de inputs escasos por otros más abundantes. No obstante, las conclusiones del mencionado informe indicaban que la humanidad no puede considerar el desarrollo material como su principal objetivo y proliferarse a una tasa acelerada, sin encontrar obstáculos a este proceso.

En este contexto, los organismos internacionales pertinentes, preocupados por la situación, comienzan a tomar cartas en el asunto, y comienzan a organizar reuniones y conferencias al más alto nivel político, para alertar a todos los gobiernos de los distintos países y continentes sobre la grave situación (se evidencian las derivaciones implícitas en todos los programas y proyectos implementados, a nivel internacional, con las reuniones celebradas a nivel político, para conocer la problemática mundial). Los problemas tienen dimensiones de alcance mundial y ciertas características comunes (se trata de problemas complejos que incluyen elementos técnicos, sociales, económicos y políticos, e interactuan entre sí), que afectan a todos los países en ciertos niveles de desarrollo, independientemente de los sistemas políticos y sociales vigentes.

Entre las reuniones convocadas tiene singular importancia la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, (CNUMAD/ UNCED), celebradas primero en Estocolmo (1972), y posteriormente en Río de Janeiro (1992), como veremos.

Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Humano (Estocolmo, 1972).

Esta primera reunión mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, fue celebrada en Estocolmo en junio de 1972 con la participación de los representantes de 113 naciones, y se considera el primer hito importante sobre sostenibilidad. En los preparativos de la Conferencia, los conceptos de medio ambiente y de desarrollo económico aparecen como contradictorios uno del otro, ampliándose la polémica de desigualdad económica “Norte-Sur” con la introducción del concepto de medio ambiente, ya que para los países ricos supone una política de freno al desarrollo industrial (crecimiento cero) y para los países pobres supone un impedimento para salir del estado de subdesarrollo.

Finalmente, esta Conferencia acaba sentando algunas bases conceptuales para comprender las relaciones entre medio ambiente y desarrollo, poniendo fin a una etapa de “inocencia ambiental” para iniciar otra de “preocupación ambiental”: Los bienes naturales son cada vez más escasos y limitados; el crecimiento económico no lleva obligatoriamente a un mayor desarrollo, ni a un mayor bienestar social; y los problemas ambientales se manifiestan de diferente manera en función del grado de desarrollo de los países y regiones.

En el ámbito de este informe, la Conferencia de Estocolmo sirvió para dar un decisivo apoyo al Programa MAB (Hombre y Biosfera) de la UNESCO, que había nacido un año antes (1971), y que posteriormente lanzaría los Proyectos MAB 11 en diversas partes del mundo. De estos proyectos destaca, "Descubrir el Medio Urbano 2: Ecología de una ciudad, Barcelona" (1985), trabajo pionero en el ámbito español, y que recoge las experiencias, sobre este tema, de proyectos MAB11, realizados con anterioridad.

Por otra parte, dicha Conferencia dio lugar a la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con sede en Nairobi. Su papel es fundamental para impulsar la política general en materia de protección del medio ambiente y diseñar políticas de alcance global.

Programa de Gestión Urbana (UNDP, 1986).

En el ámbito del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), a mediados de los 80, se decide implementar el Programa de Gestión Urbana, PGU (1986), que es una iniciativa de cobertura mundial, impulsada para fortalecer la gestión urbana en los países en desarrollo. Ejecutado por el Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, (UNCHS/HABITAT), y el Banco Mundial (Proyecto Desarrollo Urbano), el programa adicionalmente cuenta con el apoyo de varios países (Alemania, Dinamarca, Irlanda del Norte y Reino Unido) y la colaboración de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quién contribuye con sus conocimientos en materia de salud ambiental, así como otras organizaciones multilaterales, bilaterales y no gubernamentales, estas últimas de Canadá, Dinamarca, Estados Unidos de América, Reino Unido y Suecia.

El PGU fue concebido para un horizonte temporal de diez años (1986 - 1996), con el propósito de la cooperación técnica con los países en desarrollo en la generación de las capacidades locales de gestión para enfrentar problemas en cinco áreas: Administración y finanzas municipales, Gestión de Infraestructura urbana, Gestión de suelo urbano, Gestión del Medio ambiente, Estrategias de erradicación de la pobreza.

Los actores fundamentales del PGU son los propios países en desarrollo, en los niveles nacionales, regionales, municipales y locales, siendo el objetivo final incrementar la contribución de las ciudades al desarrollo económico y social, a través del diseño de estrategias que posibiliten la erradicación de la pobreza. En este contexto, el programa desarrolla diversas actividades que contribuyen a la generación de esta capacidad de gestión: consultas a nivel de ciudad y país, paneles regionales, elaboración de informes, síntesis y apoyo técnico global.

 

Informe sobre Medio Ambiente y Desarrollo “Nuestro Futuro Común” (ONU, 1987).

La Organización de las Naciones Unidas estableció en 1983 la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que en 1984 comenzó a preparar “Un Programa Global de Cambio”. En 1987, en su histórico “informe Brundlandt”, se analiza detalladamente la naturaleza e interconexiones de una serie de factores pertinentes (población, seguridad en la alimentación, reducción de la variedad de especies y pérdida de potencial genético, energía, industria y asentamientos humanos). La denominada Comisión Bruntland, en honor de su presidenta, advertía que la humanidad debía cambiar las modalidades de vida y de interacción comercial, si no deseaba el advenimiento de una era con inaceptables niveles de sufrimiento humano y degradación ecológica.

La Comisión señalaba que la economía mundial debía satisfacer las necesidades y aspiraciones legítimas de la población, pero que el crecimiento debía guardar consonancia con el carácter finito de los recursos del Planeta. La Comisión exhortó al inicio de una nueva era de desarrollo económico racional desde el punto de vista ecológico. Declaró que la humanidad contaba con la aptitud para lograr un desarrollo sostenible, esto es, aquél que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin socavar la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas.

En el capítulo dedicado al cambio urbano, se indica que para hacer frente a los problemas de desarrollo de las ciudades, los gobiernos deben ser fuertes política, institucional y financieramente. Tales gobiernos deben asegurarse de que las necesidades, las costumbres, las formas urbanas, las prioridades sociales y las condiciones medioambientales de las regiones se manifiesten en sus propios planes de desarrollo urbanos.

El "Informe Brundtland", fue ampliamente difundido, y al parecer, fue tomado en cuenta por los gobiernos en la elaboración de los programas sobre medio ambiente y desarrollo, entre otras razones, por los elocuentes datos presentados, sobre el consumo de energía y alimentos en el mundo: los países desarrollados, con sólo el 26 por 100 de la población mundial, consumen el 80 por 100 de la energía, el acero y otros metales, y el papel del mundo; y el 40 por 100, aproximadamente, de todos los alimentos. Igualmente son responsables del empobrecimiento del planeta a consecuencia de la progresiva pérdida de la biodiversidad y los recursos naturales.

 

Proyecto de Ciudades Saludables (IFIAS-UNESCO, 1981)

En 1981 se implementó el Proyecto Ecoville en el marco del Programa de análisis de cambios en la Biosfera, de la Federación Internacional de Institutos para el Estudio Avanzado (IFIAS), que contaba con el patrocinio de la Universidad de Toronto y, posteriormente, con el apoyo del Programa MAB de UNESCO, debido a que compartía los objetivos básicos del análisis ecológico de los asentamientos humanos. En este sentido, uno de los propósitos del proyecto Ecoville es el de trabajar para la creación de ciudades sanas y sostenibles desde el punto de vista ecológico, y se formula como un programa pragmático de estudios, enfocado más al problema de los servicios en ciudades con un rápido crecimiento de población para encontrar soluciones a los problemas de la urbanización acelerada en los países en desarrollo, prestando particular atención a las dimensiones ecológicas de estos problemas.

La orientación principal del proyecto Ecoville se dirige hacia las vinculaciones ecológicas tanto dentro de la ciudad como en relación a su entorno, mediante: La adopción de un enfoque sistémico internacional, el interés puesto en la selección de ciudades principales y su rol en el ecodesarrollo, la relación de la ciudad principal con el entorno rural, con los centros de orden menor, con la formulación nacional de políticas y con el sistema económico y político internacional; y el interés puesto en seis aspectos internos de la ciudad principal, (infraestructuras, calidad ambiental, estado biopsíquico, equidad y distribución, organización y administración y la vulnerabilidad y resiliencia).

Posteriormente, se celebró en Ottawa (Canadá) la Primera Conferencia Mundial sobre la Promoción de Salud (1986), en la cual se debatieron las acciones para alcanzar una nueva sanidad que permita garantizar la salud para todos en el horizonte del año 2000; fruto de ello fue la elaboración de la Carta de Ottawa para la promoción de la salud.

Además, se presentaron los primeros resultados del proyecto Toronto/Ciudad Saludable, que motivó posteriormente a la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud en Europa, a impulsar un proyecto piloto de Ciudades Saludables (Healthy Cities Project) cuyo principal objetivo se centra en promover la salud en el ámbito urbano y estimular el interés y la acción destinados a mejorar la salud de las personas que viven en las ciudades, el lugar preferente de vida y desarrollo del ser humano.

Programa de Ciudades Sostenibles (CNUAH, 1990)

En el ámbito de la atención de los problemas urbanos, el Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, CNUAH (UNCHS), emprende en 1990 junto con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA (UNEP), el llamado Programa Ciudades Sustentables, (Sustainable Cities Programme).

Dicho programa continuó un proceso que empezó cuando el PNUMA (UNEP) y el Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, (UNCHS/HABITAT), colaboraron en el desarrollo de las Directrices Medioambientales para la Gestión y Planificación de Asentamientos, publicada conjuntamente en 1987.

El programa fue concebido para proveer a las autoridades locales de técnicas y habilidades para el mejoramiento de la planificación urbana, medioambiental y la capacidad de gestión. El programa tiene proyectos de demostración en muchas ciudades de todo mundo. Uno de los propósitos es fomentar y compartir experiencias y habilidades entre ciudades de diferentes regiones del planeta. Los proyectos no solamente buscan redefinir lo que una ciudad necesita para alcanzar un desarrollo sostenible y saludable, sino que además se están rediseñando los medios para alcanzar mayor presencia de áreas verdes. Para ello se organizan grupos especiales en los que participan representantes de los gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales, comunidades de base y el sector privado. Estos grupos formulan estrategias para enfrentar diversos problemas urbanos, como la eliminación de desechos y el uso de terrenos públicos.

Adicionalmente, el programa está estrechamente unido a otros proyectos enfocados hacia la mejora del Medio Ambiente Urbano y sus relaciones con el desarrollo, como son el Programa de Gestión Urbana (PGU), reseñado en el número anterior, y que está promovido por el PNUD (UNDP), (UNCHS), el Banco Mundial, y otras organizaciones; y el Programa de Mejora del Medio Ambiente Metropolitano, promovido también por el PNUD (UNDP), y el Banco Mundial.

 

Congreso Mundial de Gobiernos Locales para un Futuro Sostenible (PNUMA, 1990)

Por otra parte, en el marco del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, durante el Congreso Mundial de "Gobiernos Locales para un Futuro Sostenible", celebrado por las Naciones Unidas en Nueva York (1990), y patrocinado por la Unión Internacional de Autoridades Locales (IULA), representantes de más de dos centenares de autoridades locales de todas partes del mundo, fundaron el Consejo Internacional para las Iniciativas Medioambientales Locales (ICLEI), con el propósito de constituirse como una red de autoridades locales, para facilitar el intercambio de experiencias entre pueblos, ciudades y países, y difundir ejemplos de buena práctica medioambiental. En 1991, más de 100 ciudades firmaron la Declaración de Toronto sobre Ciudades en el Mundo y su Medio Ambiente, comprometiéndose a la preparación de planes de desarrollo sostenible y en 1992, casi 500 ciudades tomaron parte en el Foro Urbano Mundial, uno de los eventos asociados con la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED); en este evento se firmó el Compromiso de Curitiba para el Desarrollo Urbano Sostenible. En muchas direcciones este compromiso proporciona directrices para la acción en las ciudades y anima a seguir preparando planes de acción para el desarrollo sostenible en consulta con las comunidades locales.

Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo “Cumbre de la Tierra” (ONU, Río de Janeiro, 1992).

En 1989, la Organización de las Naciones Unidas comenzó la planificación de la Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en la que se trazarían los principios para alcanzar un desarrollo sostenible. Durante dos años, numerosos expertos en todo el mundo se dedicaron con ahínco a la concertación de acuerdos que jalonaron el camino a Río de Janeiro.

Fue la más amplia reunión de dirigentes mundiales, que se celebró del 2 al 14 de junio de 1992, en Río de Janeiro (Brasil), aprovechando la celebración de veinte centenario de la Conferencia de Estocolmo. Asistieron a esta reunión, organizada durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, los jefes o los más altos representantes de los Gobiernos de 179 países, junto con cientos de funcionarios de los organismos de las Naciones Unidas, de representantes de gobiernos municipales, círculos científicos y empresariales, así como de organizaciones no gubernamentales y otros grupos.

Paralelamente, en el contexto del Foro Mundial '92, tuvieron lugar diversas reuniones, charlas, seminarios y exposiciones públicas sobre cuestiones relativas al medio ambiente y al desarrollo, a las que acudieron 18,000 participantes de 166 países y unos 450,000 visitantes. Cerca de 8,000 periodistas se informaron acerca de las reuniones en Río de Janeiro, y los resultados se dieron a conocer en todo el mundo por medio de la prensa, la radio y la televisión.

En Río de Janeiro se concertaron dos acuerdos internacionales y se formularon dos declaraciones de principios y un vasto programa de acción sobre desarrollo mundial sostenible:

Una Declaración de Principios para orientar la gestión, la conservación y el desarrollo sostenible de todos los tipos de bosques, esenciales para el desarrollo económico y para la preservación de todas las formas de vida.

La Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en cuyos 27 principios se definen los derechos y responsabilidades de las naciones en la búsqueda del progreso y el bienestar de la humanidad.

En particular, supone el reconocimiento de los principios de responsabilidad compartida pero diferenciada de los países, aceptando los más desarrollados la deuda ambiental del pasado y todas las naciones las limitaciones en el ejercicio de la soberanía nacional por los efectos posibles en el medio ambiente. En esta declaración se propugna la aplicación instrumental de las políticas de “cautela, precaución y quien contamina, paga”. La Declaración de Río constituyó la base para el desarrollo de una verdadera “Carta de la Tierra”, que el Secretario de la Conferencia propuso se ultimara para 1994.

El Programa 21 (Agenda 21), aprobado por todos los países miembros de Naciones Unidas, refleja un nuevo compromiso político al más alto nivel en favor del desarrollo sostenible, convirtiéndose en un plan de acción internacional para entrar en el siglo XXI. Dicho programa es un documento complejo, que contiene cuarenta capítulos; cada capítulo esta dividido en una o varias áreas de subprogramas, y contiene una amplia variedad de actividades que deben llevar a cabo los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales y/o el sector privado.

La Agenda 21 explica que la población, el consumo y la tecnología son las principales fuerzas determinantes del cambio ecológico. Deja claramente sentada la necesidad de reducir en ciertos lugares del mundo las modalidades de consumo ineficaces y con elevado desperdicio, fomentando simultáneamente en otras zonas un desarrollo más intenso y sostenible. Se proponen políticas y programas para la consecución de un equilibrio duradero entre el consumo, la población y la capacidad de sustento de la tierra. Se describen algunas de las técnicas y tecnologías que han de fomentarse para la satisfacción de las necesidades humanas, combinadas con una cuidadosa gestión de los recursos naturales. Plantea opciones para luchar contra la degradación de la tierra, el aire y el agua, así como para la conservación de los bosques y de la diversidad de especies. Trata de la pobreza y el consumo excesivo, de la salud y la educación, de las ciudades y los granjeros. A todos incumbe una función: a los gobiernos, a las empresas, a los sindicatos, a los científicos, a los docentes, a los pueblos indígenas, a las mujeres, a los jóvenes y a los niños. En la Agenda 21 no se soslayan el sector de los negocios; se dice que el desarrollo sostenible es el cauce para luchar contra la pobreza y la destrucción del medio ambiente.

Establece que los sistemas contables utilizados para determinar la riqueza de las naciones deberían también cuantificar el valor cabal de los recursos naturales y el costo total de la degradación del entorno. En principio, quien contamina debería sufragar el costo de la contaminación. A fin de disminuir el riesgo de eventuales efectos perniciosos para el medio ambiente, debería procederse a una evaluación ecológica antes de poner en práctica proyectos que podrían tener efectos nocivos para el entorno. Los gobiernos deberían disminuir o eliminar los subsidios que no favorezcan el desarrollo sostenible.

Mediante la aprobación de la Agenda 21, los países industrializados reconocieron que en el saneamiento del entorno les incumbe mayor responsabilidad que a las naciones pobres donde se genera relativamente menos contaminación. Las naciones más pudientes prometieron, así mismo, aumentar los fondos asignados a la asistencia para el desarrollo de otras naciones, conforme a modalidades menos perjudiciales para el medio ambiente. Además de la financiación, es necesario ayudar a esas naciones a dotarse de la pericia, entendida como la capacidad, para planificar y ejecutar decisiones que favorezcan el desarrollo sostenible. Ello requerirá la transferencia de información y conocimientos.

La Agenda 21 exhorta a los gobiernos a que adopten estrategias nacionales para el desarrollo sostenible. Estas deberán elaborarse con la amplia participación de todos los sectores, incluidas las organizaciones no gubernamentales y el público en general. La Agenda 21 coloca a los gobiernos nacionales en la vanguardia del proceso de cambio, pero destaca la necesidad de que estos obren en amplia asociación con las organizaciones internacionales, la empresa, las autoridades locales (capítulo 28: Autoridades Locales y Agenda 21), regionales, provinciales y estatales, así como junto con asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales.

El Capítulo 28 del Programa 21 hace un llamamiento a todas las comunidades locales para que creen su propia Agenda 21 (“Agenda 21 Local”) que recoja los objetivos generales de la Agenda 21 y los traduzca en planes y acciones concretos para una localidad específica. “Propone que para el año 1996 la mayoría de las autoridades locales de cada país debería haber llevado a cabo un proceso de consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un consenso sobre un Programa 21 Local para la Comunidad Internacional. Cada autoridad local debería iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones locales y empresas privadas y aprobar un programa local. Mediante la celebración de consultas y la promoción de un consenso, las autoridades locales recibirían aportaciones de la ciudadanía y las organizaciones cívicas y empresariales, obteniendo de esta forma la información necesaria para formular las mejores estrategias desde las ciudades para una política económica, social y ecológica”.

Además, por separado pero en paralelo a los preparativos de la Cumbre para la Tierra, se negociaron dos convenciones que suscribieron la mayoría de gobiernos reunidos en Río de Janeiro:

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: su finalidad era la estabilización de los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera en niveles que no trastocaran peligrosamente el sistema climático mundial. Para ello se requería el compromiso de realizar inventarios de emisiones y el desarrollo de planes de limitación de las mismas.

El Convenio sobre la Biodiversidad Biológica: exhortaba a los países a encontrar cauces y medios para preservar la variedad de especies vivientes y velar por el equitativo beneficio del aprovechamiento de la diversidad biológica.

 

Segunda Conferencia sobre Asentamientos Humanos “Habitat II” (Estambul, 1996).

 

Los representantes de gobiernos nacionales, organismos internacionales, autoridades locales y organizaciones no gubernamentales se reunieron en esta Conferencia en la que se examinaron principalmente dos temas: una vivienda digna para todos, mediante un seguimiento de la estrategia general de las naciones unidas en materia de hábitat; y un desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo inmerso en plena urbanización, mediante un seguimiento de los resultados de la Conferencia de Río de Janeiro de 1992, en lo que se refiere a la vivienda y al hábitat, cuestiones que afectan a las entidades locales y regionales.

Esta conferencia mundial tiene dos importantes aportaciones, como son la “Agenda Hábitat” y la Declaración de Estambul.

La Agenda Hábitat

La Agenda Hábitat es una llamada global para la acción a todos los niveles. Ofrece, dentro de un marco de metas, principios y compromisos, una visión positiva de los asentamientos humanos sostenibles.

Los borradores del proyecto fueron el resultado de un largo proceso de consulta y fueron elaborados por un Comité Preparatorio. La conferencia sometió los documentos a consultas y acuerdos, bajo diferentes nombres: preámbulo, metas y principios, compromisos, plan de acción global (estrategias para la implementación).

La primera parte o preámbulo, presenta los dos temas principales de la Conferencia: una vivienda adecuada para todos y un desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo en urbanización.

En la segunda parte, los Estados expresan sus compromisos para una visión política, económica, medioambiental, ética y espiritual de los asentamientos humanos basados en los principios de igualdad, solidaridad, asociación, dignidad humana, respeto y cooperación.

La tercera parte, relacionada con los dos temas principales de la Conferencia, los Estados informan sobre sus compromisos para alcanzar varias metas, sobre sus capacidades, financiaciones, cooperación internacional y evaluación del progreso.

La última parte es el Plan de Acción Global: Estrategias para la Implementacion. Es la parte más amplia, que en conjunto forma un catálogo de actividades en el que las ciudades y villas son definidas como los actores principales.

Estambul Estambul

Declaración de Estambul (1996).

En esta Declaración, los representantes de las autoridades locales del mundo entero, que participaron en la Asamblea Mundial de Ciudades y Autoridades Locales organizada por el Comité Director de Autoridades Locales para Hábitat II y sus Asociaciones (G4+) en el marco del foro de Asociados de la Conferencia de Estambul, realizaron una serie de reconocimientos y compromisos, solicitando la colaboración de diferentes entidades en el ámbito de sus competencias.

Así, se vio la necesidad de reconocer a la ciudad como asentamiento humano sobre el que deben girar el bienestar, desarrollo durable y la capacidad de adaptación tecnológica, a la vez que se evidenciaba la necesidad de solucionar los graves problemas existentes. También se plasmó la necesidad de resolver problemas de congestión y polución del tráfico, y de aumentar la interdependencia entre las ciudades y el campo, así como una mayor integración social, y la aplicación de políticas descentralizadas bajo los principios de autonomía y de proximidad, con suficientes recursos humanos y financieros, a la vez que se requieren modalidades de cooperación estables entre los asentamientos humanos (como quedó confirmado en la Conferencia de Dubai sobre mejores prácticas).

Se asumieron los compromisos de responder activamente a nivel local a los problemas de la humanidad, promover políticas participativas mejorando de paso la transparencia y eficacia de la gestión de los pueblos y ciudades y ofreciendo mayores oportunidades de participación a las mujeres en los puestos de autoridad. También se comprometieron a dialogar sobre actividades que facilitaran la adopción de decisiones (producción de indicadores locales específicos) y a solicitar el 0.7 % del PNB de los países desarrollados con destino a programas de cooperación con países en vías de desarrollo.

En la Declaración hubo peticiones de colaboración al Sector Privado (asociación con sectores públicos), a las Asociaciones Internacionales de Municipios y Autoridades Locales (establecimiento de una coordinación permanente como interlocutor de las Naciones Unidas),a los Estados (un compromiso para intensificar las políticas de descentralización y asegurar una distribución equitativa de los recursos a los colectivos locales en función de sus necesidades), y a la Comunidad Internacional (darle prioridad al desarrollo humano durable dentro de los programas de las agencias multilaterales y que la Agenda Hábitat y su Plan Global de Acción incorporen las relaciones con los planes nacionales y las agencias locales).

 

Sesión Especial sobre Medio Ambiente y Desarrollo “Río + 5” (Asamblea General de la ONU, Nueva York, 1997).

 

Esta Sesión Especial se plantea para conocer los avances realizados desde la Conferencia de Río de Janeiro. Las alianzas y planes de acción que fueron desarrollados hasta el final del Foro Río+5, fueron los siguientes:

 

A. Borrador de Referencia de la Carta de la Tierra (1997).

 

B. Mecanismos locales para el Desarrollo Sostenible.

 

C. Instrumentos Financieros e Incentivos Económicos para ayudar a los mecanismos nacionales y locales para el desarrollo sostenible.

 

D. Mecanismos Nacionales para el Desarrollo Sostenible

 

E. Acuerdos Regionales para el Desarrollo Sostenible entre la sociedad civil, negocios y Gobierno.

 

F. Acuerdos Globales para el desarrollo sostenible entre la sociedad civil, los negocios y el Gobierno.

 

Hacer un comentario crítico sobre la situación, cinco años después de la Cumbre de Río no fue tarea difícil. Especialmente agrio resulta volver a leer muchos de los mismos propósitos planteados en 1992, y sobre los que no se había avanzado absolutamente nada. Quizás a nuestros efectos lo más interesante podría resaltarse de los acuerdos adoptados en relación a los mecanismos locales para el desarrollo sostenible, donde se estableció que los gobiernos locales deben garantizar y facilitar la representación de los principales grupos y sectores en las organizaciones de planeamiento local que están preparando e implementando los planes de acción de la Agenda 21 a nivel local, y que tales gobiernos locales deben revisar todas las agencias locales, presupuestos y prácticas en orden para ayudar a la implementación de los planes de acción de la Agenda 21 local.

Además, los negocios e industrias pueden establecer sociedades con gobiernos locales y organizaciones no gubernamentales para ayudar y respetar los planes locales de la Agenda 21 de las comunidades en el cual ellos inviertan, operen y distribuyan sus productos.

 

Informe del PNUMA “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial” (1997).

Este informe, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, en 1997, y que analiza la situación del medio ambiente a nivel planetario, presenta unas conclusiones similares a las del Informe Dobris+3, que se verá más adelante.

 

Informe del PNUMA "Perspectivas del Medio Ambiente Mundial” (2000).

Este último informe de la ONU sobre medio ambiente dibuja un panorama pesimista, advirtiendo que aunque nos movemos en la dirección correcta, el ritmo de acción concertada para cambiar las actuales tendencias es demasiado lento.

 

Informe GEO-2000 del PNUD.

También resultaron preocupantes las conclusiones del último "Informe sobre Desarrollo Humano 1999", también conocido como GEO-2000,estudio que elabora anualmente el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en el que se reconoce que la degradación ambiental supera la capacidad de control de los Gobiernos. Entre los principales problemas de tal situación se destacan la liberación excesiva de nitrógeno por el uso de fertilizantes químicos, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, la creciente deforestación por la demanda de papel, la pesca excesiva, que está agotando de forma insostenible recursos renovables, el aumento constante de las temperaturas y del nivel del mar, la disminución de las disponibilidades de agua dulce, etc.. La "emergencia silenciosa" de la degradación amenaza especialmente a los medios de vida de algunos de los habitantes más pobres de la Tierra, como se ha puesto de relieve en los desastres provocados por los fenómenos de El Niño y La Niña, ocurridos en 1997 y 1998.

Marea negra Marea negra

El Informe del Worldatch Institute “La Situación en el Mundo”, sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

 

Entre los informes globales disponibles hay que destacar además, por su prestigio, los que publica el Worldwatch Institute, siendo especialmente interesante, en el plano dinámico, el anuario "La Situación del Mundo", sobre Medio Ambiente y Desarrollo, traducido a 30 idiomas.

También es de gran utilidad su anuario "Signos Vitales", el informe más prestigioso sobre los indicadores medioambientales del planeta, que permite analizar el presente y el futuro inmediato de la calidad de vida en el mundo. Su octava edición, correspondiente al año 2000, ha sido publicada en España por el Ministerio de Medio Ambiente y otras instituciones. Según los datos relativos a 1999, sabemos, entre otros aspectos, que dicho año fue el más caluroso desde 1866, que las pérdidas económicas por desastres naturales climáticos establecieron un nuevo récord de 92.000 millones de dólares y que la población mundial llegó a los 6.000 millones de habitantes en octubre de 1999.

 

Primer Forum Global de Ministros de Medio Ambiente (Malmo, Suecia, del 29 al 31 de Mayo de 2000).

 

De ella surge la Declaración Ministerial de Malmo que establece que a las puertas del siglo XXI hay recursos humanos y materiales suficientes como para conseguir el desarrollo sostenible, no como un concepto abstracto sino como una realidad concreta.

Conscientes de que hay un desarrollo sin precedentes de las tecnologías de producción e información, una emergente generación de jóvenes con un claro sentido de optimismo, solidaridad y valores, una creciente participación activa de la mujer en la sociedad.

Es posible reducir la pobreza a la mitad para el año 2015 sin degradar el medio ambiente, así como lograr seguridad medioambiental a través de advertencias previas, e integrar mejor la consideración medioambiental en la política económica, coordinar mejor los instrumentos legales y ser conscientes de una visión del mundo sin tan significativas desigualdades.

Se establece pues un compromiso para tener esta visión común.

ANTECEDENTES DE ÁMBITO EUROPEO

 

Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los Países Miembros de la Comunidad Económica Europea (París, 1972)

La denominada Cumbre de París de 1972 se produjo como consecuencia de la celebración de la Cumbre de Estocolmo; se declaró que el crecimiento económico no es un fin en sí mismo, sino que debía permitir prioritariamente reducir las disparidades existentes en las condiciones de vida de los ciudadanos; también se manifestó la intención de conceder una atención especial a los valores y bienes no naturales y a la protección del medio ambiente, con el fin de poner el progreso al servicio de la población.

Esta Cumbre de París fue el punto de partida de la política medioambiental comunitaria, iniciándose desde entonces una serie de acciones destinadas a establecer los criterios generales en los que debía basarse dicha política. Tales criterios se plasmaron en los denominados Planes de Acción Comunitarios en materia de Medio Ambiente.

Primer Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente (1973-1977).

Establecía tres categorías de acciones prioritarias:

Unas para reducir la contaminación y sus daños, cuyo objetivo era definir un marco de referencia para elaborar los criterios científicos que definirían los objetivos cualitativos del medio ambiente. Otras para mejorar las condiciones de vida, tratando de compatibilizar las distintas políticas comunitarias con la política medioambiental. Y otras acciones internacionales para mantener una posición única de la Comunidad Europea en las Organizaciones Internacionales, y cooperar con ellas en materia de medio ambiente.

Segundo Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente (1978-1982).

Continúa la política iniciada en el programa anterior, dedicando especial atención a las medidas de acción preventiva respecto a la contaminación, la ordenación del espacio y la gestión de los desechos.

Se hace hincapié en la gestión racional del espacio y de los recursos naturales, mientras que en materia de contaminación se incide bastante en medidas para proteger las aguas dulces y las marinas, así como nuevas previsiones en materia de la lucha contra la contaminación atmosférica y contra el ruido.

En el ámbito internacional se tienen en cuenta los aspectos medioambientales en la política de cooperación con países menos desarrollados.

Tercer Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente (1983-1987).

Se reconoce que las principales acciones llevadas a cabo hasta entonces han sido de tipo correctivas, por lo que se incide especialmente en materia de política preventiva, lo que obligó a considerar la política medioambiental de forma horizontal, integrándose en las demás políticas comunitarias.

Se plantea la necesidad de que las acciones nacionales en materia de gestión de espacios se dirijan a conservar y proteger mejor las zonas con función ecológica o cultural, y a una gestión integrada de las regiones especialmente sensibles.

A nivel internacional se plantean nuevas acciones en materia de cooperación con los países en vías de desarrollo, reconociendo las relaciones entre medio ambiente y desarrollo sostenible, e integrando los criterios ecológicos en la política de ayuda a esos países.

 

Cuarto Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente (1988-92).

Con relación al Informe Brundlandt, la Comisión Europea, en la redacción del Cuarto Programa de Medio Ambiente, subraya la necesidad de un planteamiento integrado en relación con el Medio Ambiente Urbano. (De hecho, posteriormente, la elaboración del "Libro Verde sobre el Medio Ambiente Urbano", parte desde una concepción integral, e insiste en que se debe superar el enfoque sectorial en el tratamiento de los problemas urbanos, lo cual significa, no sólo, dirigirse a las causas más próximas de la degradación ambiental, sino examinar también las opciones sociales y económicas que constituyen la auténtica raíz del problema).

Por otra parte, la firma del Acta Única Europea en 1986, supuso la introducción de la protección del medio ambiente en el derecho originario comunitario, por lo que durante este cuarto programa se remarca el carácter horizontal de la política medioambiental.

Además, se plantea la necesidad de poner en marcha el principio de quien contamina, paga, y el uso generalizado de las evaluaciones de impacto ambiental.

El Proyecto Piloto de Ciudades Saludables.

En principio, el proyecto europeo propuso suscitar la participación de varias ciudades, preferentemente repartidas en igual número de países, con el objetivo de ejecutar un proyecto piloto de cinco años de duración que permitiera probar la validez y eficacia del concepto "ciudad saludable", y medir sus potenciales efectos beneficiosos desde el punto de vista social, sanitario y medioambiental en relación a una lista de indicadores que quedaban por precisar. Identificado el grupo piloto de ciudades, que sumaron treinta en su primera fase (entre las que estaban incluidas por parte española Barcelona y Sevilla), pertenecientes a dieciocho países miembros de la región europea de la OMS, se estableció un plan de trabajo que cubría el período 1989-92. Plan que se basaba en monitorizar y evaluar los esfuerzos realizados y la experiencia recogida. Al mismo tiempo, considerando el gran número de ciudades interesadas en participar en el proyecto, se decidió estimular la constitución de redes nacionales de ciudades saludables. La segunda fase del proyecto abarcó el período 1993-97, con unas sesenta ciudades y la tercera fase (1998-2002) está en marcha.

La Red Española de Ciudades Saludables, basada en principios y actividades acordes con el programa de la OMS, se inició en la reunión celebrada en Barcelona (1987) y varias posteriores hasta la de Madrid ("Congreso de Ciudades Saludables y Ecológicas". 1995). Los frutos de estas reuniones, han sido, entre otras cosas, la creación de las Redes Autonómicas de Ciudades Saludables.

El Proyecto Ciudad Ecológica (1992).

El "Proyecto Ciudad Ecológica", acordado por el grupo de asuntos urbanos de la OCDE en 1992, para el período 1993 - 1995, y aplicado en la Unión Europea, pretende describir los factores de desarrollo urbanos y cambios económicos que son favorables a la adopción de políticas integradoras ecológicamente sanas, para lo cual pone especial atención en las formas para: minimizar costes sociales e económicos y maximizar ganancias; hacer la ciudad ecológica relevante para una sociedad diversa y movible y para una economía global; difundir ejemplos de innovación y mejor práctica en curso; ampliar la definición de calidad ambiental para incluir diseño y características estéticas, así como variables naturales.

El proyecto establece que una estructura integradora exige técnicas que puedan interactuar en distintos sectores de la compleja realidad urbana, alcanzando no sólo a las actividades u organización urbana, sino también al inventario crítico de los recursos consumidos en la ciudad y producidos por ella, o la calidad de los servicios y los efectos de las actividades urbanas sobre otras regiones y el territorio.

En una ciudad ecológica, la gente debería ser consciente de sus responsabilidades locales y globales para el medio ambiente, los problemas medio ambientales serán señalados continua y proactivamente, las consideraciones medio ambientales serán integradas a una gran variedad de políticas y actividades sectoriales, y será dada mayor atención a condición de una mejor calidad de vida para cuantos viven en las ciudades.

 

Quinto Programa de Acción Comunitario en materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (1993- sin vigencia temporal).

Durante este Programa ocurrieron dos hechos relevantes en el derecho europeo: la firma del Tratado de la Unión Europea (Maastricht, 1992) y la firma del Tratado de Amsterdam (Amsterdam, 1997). El primero de ellos establece, como uno de los objetivos de la Unión Europea, promover un progreso económico y social equilibrado y sostenible, señalando también que la Unión tendrá como misión promover (...) un crecimiento sostenible y no inflacionista que respete el medio ambiente (...), la elevación del nivel y de la calidad de vida (...). El segundo de ellos establece como dos de los objetivos de la Unión Europea, el desarrollo sostenible y la consecución de un nivel elevado de protección, siguiendo los conceptos establecidos en las Cumbres de Río y de Kioto.

El Quinto Programa plantea una serie de necesidades como la dependencia de las actividades humanas y del desarrollo socioeconómico respecto a la calidad y la protección del medio natural y de sus recursos; el fomento de la reutilización y reciclado de las materias primas, la concienciación ciudadana respecto al ahorro de recursos naturales, y seguir profundizando en la horizontalidad de la política medioambiental.

El programa establece siete áreas de actuación preferentes (cambio climático, acidificación y calidad atmosférica, biodiversidad y protección de la naturaleza, gestión de las aguas, medio ambiente urbano, zonas costeras y gestión de residuos) y se articula mediante una serie de instrumentos (mejora de la información sobre el medio ambiente, investigación científica y desarrollo tecnológico, planificación sectorial espacial, fijación correcta de precios, mejora de la información pública y la educación ambiental, formación profesional y continua, asistencia financiera), bajo la tutela de los principios de “prevención”, “solidaridad compartida” y “quien contamina, paga”.

Este Quinto Programa considera que el desarrollo sostenible es una meta a la que no se podrá llegar sólo con este programa; pero si se aplica eficazmente, servirá para dar un paso decisivo hacia su consecución.

 

El Informe Dobris (1995).

Uno de los vehículos utilizados por la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente) para divulgar la información es el conjunto de informes sobre el estado del medio ambiente en Europa. A tales efectos, en 1995 la Agencia publicó el informe "El Medio Ambiente en Europa" (denominado también Informe Dobris), que constituyó en su momento el estudio más minucioso y exhaustivo sobre la situación del medio ambiente en Europa, con datos obtenidos hasta 1992 procedentes de numerosas fuentes y abarcando a 46 países.

El Informe Dobris, primer documento sobre medio ambiente a escala paneuropea, fue elaborado por el Grupo de trabajo de la Comunidad Europea para la Agencia Europea de Medio Ambiente en cooperación con la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, el Consejo de Europa, la Unión Mundial para la Naturaleza, Eurostat, y países individuales de Europa.

El informe se divide en varias partes. La I Parte está dedicada a presentar el contexto y las técnicas de recogida de información utilizadas.

En la II Parte se hace una evaluación del estado del medio ambiente en ocho ámbitos distintos (uno de ellos examina la calidad del medio ambiente urbano en Europa y el impacto de las ciudades sobre el medio ambiente regional y global). Se utilizan indicadores ambientales urbanos experimentales para identificar los principales problemas en algunas ciudades europeas seleccionadas. La evaluación se centra en la calidad del medio ambiente urbano, sus oscilaciones y pautas. El capítulo destaca la necesidad de un enfoque integrado en las zonas urbanas y examina las estrategias de planificación y gestión para mejorar el medio ambiente urbano.

En la III Parte se examinan las presiones que afectan al medio ambiente (las zonas urbanas en Europa presentan síntomas cada vez más acusados de presión ambiental, en particular en forma de baja calidad del aire, ruido excesivo y congestiones de tráfico. Por otra parte, las ciudades absorben una cantidad creciente de recursos y generan un volumen cada vez mayor de emisiones y residuos. Este capítulo analiza las causas de presiones urbanas y su vinculación con la rápida transformación de los estilos de vida y patrones de desarrollo urbanos en las últimas décadas. Se examinan una serie de metas y medios para alcanzar patrones urbanos sostenibles en Europa, entre ellos: planificación urbana más adecuada; gestión integrada de los transportes; uso eficiente del agua, energía y materiales; establecimiento de nuevas normas y mejora de la información) y en la IV Parte se describen las fuentes de estas presiones -actividades humanas- en ocho sectores distintos.

La V Parte está dedicada a sintetizar doce grandes problemas ambientales que afectan a Europa. En la VI Parte se presentan las conclusiones sobre los grandes temas expuestos en el Informe, con un resumen de los resultados, respuestas y opciones políticas más importantes, puntos fuertes y brechas en la información. Eurostat publicó separadamente un compendio estadístico como complemento del informe.

El informe Dobris fue presentado en la tercera conferencia de ministros de medio ambiente del conjunto de los países europeos, (Sofía, octubre de 1995). En estas conferencias se pretendía establecer principios y políticas para la mejora del medio ambiente, a fin de aunar criterios al respecto y alcanzar en Europa un patrón de desarrollo más sostenible. En la conferencia de Sofía, el informe tuvo muy buena acogida por parte de todos los ministros, que vieron en él un sólido documento de referencia con el que contrastar los futuros progresos del programa "Medio Ambiente para Europa" (PMAE). Los ministros solicitaron a la AEMA que elaborara una segunda evaluación para la siguiente conferencia prevista, a celebrar en Dinamarca durante 1998.

 

Medio Ambiente en Europa: Segunda Evaluación (Dobris + 3).

Este informe fue la respuesta de la Agencia a aquella petición y se centra en los 12 problemas medioambientales clave que se destacaron en el informe Dobris, mostrando cómo se ha desarrollado la situación desde los comienzos del proceso "Medio Ambiente para Europa" en 1991. A consecuencia del enfoque adoptado, que responde al mandato de la conferencia ministerial celebrada en Sofía, no se incluyen en el nuevo informe todos los problemas medioambientales que afectan a Europa.

Junto con información sobre el estado medioambiental y sobre las tendencias de los 12 problemas clave (cambio climático, agotamiento de la capa de ozono estratosférico, acidificación, ozono troposférico, productos químicos, residuos, biodiversidad, aguas continentales, medio ambiente marino y de litoral, degradación del suelo, medio ambiente urbano y riesgos naturales y tecnológicos), se identifican en el nuevo informe las principales fuerzas motrices de índole socioeconómica que presionan sobre el medio ambiente europeo. Además de ofrecer un cuadro claro de los continuos cambios del estado medioambiental del continente, este informe localiza las áreas fundamentales en las que se requiere un mayor grado de actuación.

Estos informes han sido producidos con una cadencia trienal. Sin embargo, en la revisión del Reglamento que regula la AEMA, se estableció una periodicidad quinquenal para los próximos informes.

La Agencia también ha publicado otros informes sobre el estado del medio ambiente centrados en el ámbito de la Unión Europea, como son el EU95 ("El Medio Ambiente en la Unión Europea 1995", directamente enfocado a la Revisión del V Programa comunitario de Política y Actuación en Materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible) y el EU98.

Este último, bajo el título "El Medio Ambiente en la Unión Europea en el umbral del Siglo XXI", fue publicado en junio de 1999, actualizando y ampliando el informe anterior y proporcionando, por vez primera, una evaluación del desarrollo de la calidad ambiental en la UE en un futuro próximo, hasta el año 2010; el informe examina, además, la evolución en los Países de la Europa Central y Oriental (PECO´s). El estudio refleja claramente que el estado del medio ambiente en Europa no sólo no mejora, sino que empeora a corto plazo, siendo los principales problemas la disminución de la capa de ozono, los residuos, las sustancias químicas, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo, provocados por el rápido y descontrolado desarrollo económico.

Según el informe EU98, la situación medioambiental de la Unión Europea tendía a empeorar en aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero, sustancias químicas y residuos, como consecuencia del escenario macroeconómico previsto para el período 2000-2010: incremento del PIB entre un 2 y un 2,5% anual, aumento en un 20% del uso total de energía, incremento del transporte entre un 40-50%, incremento del turismo en un 50% (pudiendo duplicarse en la zona mediterránea), incremento de la actividad industrial (en particular, de la industria química, papelera y de la construcción), e incremento del sector servicios, permaneciendo estables, en cambio, la demanda de agua y la población.

No obstante, se adviertían signos de recuperación en algunos sectores y aspectos, como la calidad de las aguas (avance en la lucha contra la eutrofización, merced a la reducción en los aportes de fósforo y materia orgánica), la disminución de compuestos orgánicos persistentes y de metales pesados, la reducción de la lluvia ácida y la mejora de la calidad del aire urbano (disminución de las emisiones de dióxido de azufre, de óxidos de nitrógeno y de compuestos orgánicos volátiles), así como una reducción significativa de las sustancias que agotan la capa de ozono. Constituyen, también, un importante signo de esperanza la creciente implicación de los sectores económicos, sociales y administrativos, en particular la integración del medio ambiente en el resto de las políticas sectoriales, junto con la aplicación de políticas preventivas en lugar de correctoras. A nivel prospectivo, las tendencias apuntaban a ciertos avances para el año 2010 en aspectos como el impacto de la contaminación atmosférica transfronteriza, la calidad de las aguas y la calidad del aire en las ciudades.

La Campaña de Ciudades y Villas Europeas Sostenibles.

Tras la Cumbre de Río se consideró muy importante que las ciudades y municipios, en calidad de unidades administrativas locales, sean el factor decisivo de la política de desarrollo. Consciente de ello, la política de medio ambiente de la Unión Europea se basa en el denominado enfoque "de abajo arriba". El desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente es para los ciudadanos europeos un aspecto cada vez más determinante de la calidad de vida para las generaciones actuales y futuras.

Durante el Cuarto Programa de Acción en materia de Medio Ambiente de la Comunidad Europea (1987-92), ya se comienzan a introducir la política medioambiental europea algunas consideraciones del llamado Informe Brundtland. Fruto de ello es la elaboración del Libro Verde sobre Medio Ambiente Urbano.

Ya durante el Quinto Programa de Acción sobre Medio Ambiente y Sostenibilidad (1993-sin vigencia temporal), tras la celebración de la Cumbre de Río, el concepto de sostenibilidad arraiga fuertemente en toda la política europea.

 

Libro Verde sobre Medio Ambiente Urbano (1990).

Este documento, elaborado en 1990 por la Unidad de Medio Ambiente Urbano, Calidad del Aire, Transporte y Ruido de la Dirección General XI de la Comisión Europea, expone las líneas estratégicas que deben seguir las ciudades, considerando la diversidad de las zonas urbanas europeas, para tener un medio ambiente adecuado.

Establece como objetivos fundamentales de gestión y de política medioambiental urbana, crear ciudades que aporten un entorno atractivo a sus habitantes, y reducir la aportación de la ciudad a la contaminación total.

Además, los principios de actuación comunitaria que propone para mejorar el medio ambiente urbano son los de coordinación-integración, responsabilidad, sostenibilidad y subsidiariedad. Propone que dicha actuación se base en aspectos como las implicaciones internacionales de la contaminación generada en las zonas urbanas, la coincidencia de muchos problemas en los diferentes ambientes urbanos o el reconocimiento de la herencia histórica-cultural de las ciudades europeas.

En el Libro Verde se expone la problemática relacionada con el medio ambiente urbano, y se hace un amplio análisis de las causas de la degradación urbana. En un segundo capítulo se formulan los objetivos y directrices tendentes a una mejora del medio ambiente urbano. Una vez expuestos los eventuales instrumentos de actuación comunitaria, se especifican los diferentes ámbitos y las medidas aplicables a toda la Comunidad: Planificación urbana, Transporte urbano, Protección y revalorización del patrimonio histórico de las ciudades europeas, Protección y revalorización del entorno natural en nuestras ciudades, Gestión de las aguas, Industria urbana, Gestión de la energía urbana, Residuos urbanos, Panorama comparativo del medio ambiente urbano, Iniciativas en el terreno de la información, Iniciativas sociales, y Cooperación interregional.

Para todos estos ámbitos se formulan propuestas de líneas de actuación comunitaria (no como planes ejecutables, sino como ejemplos de medidas posibles o necesarias).

Las novedades que aportó este libro a la política medioambiental fueron las siguientes: la importancia de la organización física de la ciudad como factor de bienestar de sus habitantes, la llamada para medir la calidad de vida del habitante en el resultado final de las molestias sobre su salud o su comodidad, y que sienta las bases para que la Comunidad Europea aborde el tema de la calidad de vida en el medio urbano.

 

Grupo de Expertos en Medio Ambiente Urbano (1991).

Fue creado en 1991 a raíz del Libro Verde, mediante Resolución del Consejo, para poner en práctica las ideas expresadas en el citado libro.

El Grupo lo forman representantes de los ministerios nacionales de los diferentes Estados Miembros, y de organizaciones europeas e internacionales especializadas en temas urbanos y redes de municipios (Consejo de Europa, Consejo de municipios y Provincias de Europa, Eurociudades, Academia del Medio Ambiente Urbano, Fundación Europea para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales, Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico, Federación Mundial de Ciudades Limpias y la Organización Mundial de la Salud), así como expertos independientes y funcionarios de la Comisión (Unidad de Medio Ambiente Urbano, Calidad del Aire, Transporte y Ruido de la DG XI como Secretaría del Grupo).

La función principal de este Grupo de Expertos es estudiar la forma de incorporar los objetivos ambientales en las estrategias futuras de planificación urbana y ordenación del territorio, así como asesorar a la Comisión Europea sobre la mejor forma de desarrollar el medio ambiente urbano dentro de la política ambiental de la Comunidad.

 

Proyecto sobre Ciudades Europeas Sostenibles (1993).

La Dirección General XI de la Comisión Europea, y el Grupo de Expertos en Medio Ambiente Urbano, inician conjuntamente en 1993 el denominado Proyecto de Ciudades Europeas Sostenibles, con la finalidad de buscar la sostenibilidad urbana en toda Europa (mediante intercambio de experiencias y difusión de buenas prácticas, principalmente) y tratar de influir en las políticas de urbanismo y medio ambiente a nivel europeo, estatal, regional y local.

Entre las principales aportaciones del Grupo de Expertos a este proyecto destacaron las siguientes:

 

Informes sobre actuación política:

El informe final “Ciudades Europeas Sostenibles”, publicado en 1996, consideró que los municipios y regiones son el punto de partida para la aplicación de la política medioambiental, siendo la protección del medio ambiente un tema transversal que compete en primer lugar a las administraciones regionales y locales. Se trata con especial atención la problemática institucional, los recursos naturales, la energía, los residuos, los aspectos socioeconómicos de la sostenibilidad, la accesibilidad y la planificación espacial, y se dan bastantes ejemplos de buenas prácticas en toda Europa. Además indica que deberían optimizarse las acciones de la política medioambiental de la Unión Europea teniendo en cuenta la complejidad de los problemas urbanos.

 

La Guía de Buenas Prácticas:

Ofrece ejemplos concretos de medidas adoptadas por las colectividades locales europeas, estableciendo criterios diversos para la selección de los casos (carácter innovador, aplicabilidad, adecuación del marco institucional y de la escala territorial al tema abordado, transferibilidad, participación pública y contribución al desarrollo de indicadores de la capacidad de carga), y evidenciando grandes diferencias entre las distintas ciudades en cuanto a la escala de los proyectos, su ubicación, la función predominante de la ciudad y los temas considerados.

 

El Sistema Europeo de Información sobre Buenas Prácticas:

Se trata de un proyecto piloto desarrollado por el Grupo de Expertos, la DG XI e ICLEI, para comparar y divulgar las bases de datos sobre buenas prácticas en el ámbito de sostenibilidad local.

Aalborg Aalborg

Primera Conferencia Europea sobre Ciudades y Villas Sostenibles (Aalborg, 1994).

 

La Carta de Aalborg fue aprobada por los participantes en la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, celebrada en Aalborg (Dinamarca) entre los días 24 y 27 de mayo de 1994 bajo el patrocinio conjunto de la Comisión Europea y la ciudad de Aalborg, y organizada por el Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI).

La Carta contiene tres partes: la primera es una Declaración de Consenso, la segunda es sobre la Campaña de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad y la tercera es sobre la Participación en las iniciativas locales del Programa 21 (Planes de Acción Local en favor de sostenibilidad).

 

Parte I: La Declaración de Consenso de la Carta, tiene varios apartados:

  1. El papel de las ciudades europeas, donde se señala que las ciudades tienen un papel determinante en el proceso de cambio de los modos de vida, del consumo y de las pautas de distribución del espacio.
  1. Noción y principios de sostenibilidad, que resalta la estrecha conexión de la justicia social con la sostenibilidad económica y la equidad, y de éstas con la sostenibilidad ambiental.
  2. Estrategias locales hacia la sostenibilidad, donde se reconoce la necesidad de hallar unas vías propias hacia la sostenibilidad, en base a las peculiaridades de cada ciudad, mediante la integración del principio de sostenibilidad en todas las políticas.
  3. La sostenibilidad como proceso creativo local en busca del equilibrio, que incide en extender tal equilibrio a todos los ámbitos de toma de decisiones a nivel local.
  4. Justicia social para la sostenibilidad urbana, con la intención de integrar las necesidades sociales básicas de la población, y los programas de sanidad, empleo y vivienda, en la protección del medio ambiente.
  5. Una ocupación de suelo sostenible, mediante eficaces políticas de ordenación del territorio que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todos los planes.
  6. Una movilidad urbana sostenible, mejorando la accesibilidad y manteniendo el bienestar y los modos de vida urbanos, y reduciendo el transporte.
  7. Responsabilidad del cambio climático mundial, mediante el empleo de fuentes de energía renovables.
  8. Prevención de la intoxicación de los ecosistemas, frenando y previniendo la contaminación de las fuentes de sustancias tóxicas y peligrosas.
  9. La autogestión a nivel local como condición necesaria, a través de poder y financiación.
  10. El protagonismo de los ciudadanos y la participación de la comunidad, en la concepción de los planes locales de apoyo al Programa 21.
  11. Instrumentos de la gestión urbana orientada hacia la sostenibilidad, creando nuevos sistemas de contabilidad ambiental y basando las decisiones y controles ambientales en indicadores de sostenibilidad de los sistemas urbanos.

 

Parte II: En ella se dice que la fase inicial de esta campaña tiene una duración prevista de dos años y será objeto de una evaluación en la segunda conferencia europea sobre ciudades sostenibles, que se celebrará en 1996 y se establecen los principales objetivos de la campaña (ayuda mutua entre ciudades europeas para concebir y aplicar políticas de desarrollo sostenible; recoger y divulgar información sobre experiencias locales satisfactorias; fomentar el principio de desarrollo sostenible; captar nuevos signatarios de la Carta; organizar todos los años un "premio de la ciudad sostenible"; formular recomendaciones políticas a la Comisión Europea; contribuir a los informes de ciudades sostenibles del grupo de expertos sobre medio ambiente urbano; ayudar a los responsables de la toma local de decisiones a aplicar la legislación y las recomendaciones adecuadas de la Unión Europea; y publicar un boletín de información de la campaña).

 

Parte III: Participación en las Iniciativas Locales del Programa 21: Planes de Acción Local en favor de la Sostenibilidad.

 

En ella se establece que con la firma de la Carta y la participación en la campaña, las ciudades y villas se comprometen a tratar de llegar a un consenso en el seno de sus comunidades sobre un Programa 21 de alcance local antes de finales de 1996, (dando de este modo respuesta al mandato establecido en el Capítulo 28 del Programa 21 aprobado en la Cumbre de Río de junio de 1992), y contribuyendo también a aplicar el Quinto programa de acción de la Unión Europea en materia de medio ambiente, "Hacia un desarrollo sostenible".

Además, las iniciativas locales de apoyo al Programa 21 se deben llevar a cabo sobre la base de la primera parte de la Carta, y las etapas del Plan de Acción son las siguientes:

 

  1. Reconocer los métodos de planificación y los mecanismos financieros existentes, así como otros planes y programas.
  2. Localizar sistemáticamente los problemas y sus causas mediante consultas públicas.
  3. Clasificar las tareas por orden de prioridad, para tratar los problemas detectados.
  4. Crear un modelo de comunidad sostenible mediante un proceso participativo que incluya a todos los sectores de la comunidad.
  5. Considerar y evaluar las opciones estratégicas alternativas.
  6. Establecer un plan de acción local a largo plazo en favor de un desarrollo sostenible que incluya objetivos mensurables.
  7. Programar la aplicación del Plan, incluida la preparación de un calendario y una declaración del reparto de responsabilidades entre los participantes.
  8. Establecer sistemas y procedimientos para supervisar y notificar la aplicación del Plan.

Segunda Conferencia Europea sobre Ciudades y Villas Sostenibles (Lisboa, del 6 al 8 de octubre de 1996).

 

Esta segunda fase de la campaña, se centró en la implantación de los principios fijados en la Carta de Aalborg, iniciando y llevando a cabo un proceso Local Agenda 21 e implantando el plan de viabilidad local. Al participar en esta segunda fase, las autoridades locales europeas manifiestan su deseo de contribuir a implantar no solo la Agenda 21 sino también la Agenda Hábitat (ya vista en el apartado 1.9 Segunda Conferencia sobre Asentamientos Humanos “Hábitat II”).

El denominado Plan de Actuación de Lisboa: de la Carta a la Acción, contiene varios apartados:

El primero de ellos dedicado a la preparación del gobierno local para el proceso Agenda Local 21, donde se insiste en utilizar como referencia las ideas, conceptos y mandatos (Agenda 21, Quinto Programa Acción Ambiental de la Unión Europea, Carta de Aalborg o Conferencia Hábitat II), y donde la autoridad local debe ser el facilitador principal del proceso Agenda Local 21 mediante un enfoque intersectorial.

Respecto al establecimiento de estrategias para la participación de la comunidad, recomienda establecer un grupo de personas o instituciones responsables (Forum Local Agenda 21), buscando un consenso entre todos los sectores y partes de dicha comunidad.

Además, se incide en seguir el principio de “negociar hacia el exterior”, lo que requiere un equilibrio entre la demanda local y el suministro de la ciudad. Propone realizar auditorías socioeconómicas y ecológicas del municipio para investigar su impacto en el medio ambiente y en las futuras generaciones, e identificar prioridades sobre los problemas utilizando la metodología de evaluación de impacto ambiental.

En cuanto a las herramientas propuestas para la gestión de la viabilidad, destacan los enfoques de planificación y de implantación intersectoriales, estimulando la aplicación de programas de administración y auditorías medioambientales (EMAS) en las empresas locales, y tomando en consideración los indicadores de viabilidad para describir la situación actual y valorar el desarrollo.

Se reconoce la necesidad de formación en materia de sostenibilidad socioeconómica y medioambiental, y se proponen programas dirigidos a todos los grupos de la comunidad local.

Sevilla, sede en 1999. Sevilla, sede en 1999.

Conferencias Regionales sobre Ciudades y Villas Sostenibles (1998-1999)

 

El resultado obtenido de estas conferencias regionales (en las cuales se remarca la importancia cultural e histórica de las diferentes regiones) ofreció un marco de referencia para la Tercera Conferencia Paneuropea de la Campaña y para iniciar acciones concretas a nivel local que fueron presentadas posteriormente y discutidas en Hannover. De cada una de estas cuatro conferencias regionales surgieron una serie de Declaraciones.

 

Declaración de Turku (Finlandia) sobre Salud y Ciudades Sostenibles: la Agenda 21 del Báltico (1998).

Esta Declaración de la Agenda Local 21 del Báltico fue el resultado de la primera de las cuatro conferencias regionales organizadas en varias regiones de la Europa común (Turku, Sofía, Sevilla y La Haya) en el marco de la Campaña de Ciudades y Villas Europeas Sostenibles.

Los representantes de las municipalidades Bálticas, de otras organizaciones y participantes se reunieron en Turku del 3 al 4 de septiembre de 1998 para compartir sus experiencias, aumentar los compromisos, así como discutir y llegar a acuerdos sobre cooperación y metas comunes sobre desarrollo sostenible en la Región del Mar Báltico.

Entre los compromisos más destacados en esta Declaración, además del apoyo a la Campaña, figuraban la voluntad de unir sus esfuerzos en todas las formas apropiadas para implementar Báltico 21 (el primer programa Agenda 21 de carácter regional intergubernamental del mundo, después de la Conferencia de Río), crear el Foro Agenda Local 21 del Báltico que coordinara y promoviera las actividades en dicha región, y cumplir los principios y metas de la Declaración de Atenas sobre Ciudades Saludables.

Como una meta común, se plantearon que una amplia mayoría de los municipios de cada país del Mar Báltico hubiesen comenzado el proceso de implantación de su propia agenda local 21 antes del año 2000.

 

Declaración de Sofía (Bulgaria) sobre la Sostenibilidad Local en la Europa Central y del Este (1998).

La Conferencia tuvo lugar en Sofía, durante los días 12 al 14 de noviembre de 1998. Entre las conclusiones presentadas en la Declaración, unas hacen referencia a los cambios de dichas regiones (manifestando el deseo de que sus países lleguen a ser parte integrante de la Europa común, aunque con obligaciones mutuas, y reconociendo el riesgo de los rápidos cambios hacia la transición democrática y la economía de mercado y las desigualdades sociales sufridas durante la transición), otra sobre los compromisos hacia la sostenibilidad (29 autoridades locales habían adoptado la Carta de Aalborg, traer economías de mercado emergentes y pasos hacia la privatización en una línea acorde a los principios de sostenibilidad, comenzar a crear más infraestructuras y servicios sostenibles, frenar la urbanización emergente y el aumento de tráfico, construir sociedades democráticas, cooperación entre ciudades y regiones norte-sur y este-oeste, así como adoptar la legislación medioambiental de la Unión Europea), así como una serie de mensajes para los Parlamentos Nacionales y Gobiernos de la Europa Central y del Este (que aseguren un sistema de gobernabilidad que garantice autogobiernos locales y asignen recursos y poderes conforme al principio de subsidiariedad, uso de experiencias de las ciudades para implementar estrategias nacionales de desarrollo sostenible), y hacia el Oeste (que les continúen apoyando en el futuro, y que realicen intercambios mutuos en lugar de meras transferencias, y cooperaciones bilaterales y multilaterales) y la Unión Europea (solicitando fuertes apoyos para los autogobiernos locales, e intercambios de experiencias así como entrenamiento en materias medioambientales comunitarias).

 

Declaración de Sevilla (España) sobre Ciudades Sostenibles Euromediterráneas (1999).

La Conferencia Euro-mediterránea de Ciudades Sostenibles, fue celebrada en Sevilla durante los días 21 al 23 de enero de 1999, y deseaba integrar en la dinámica de la Campaña todos los avances positivos emanados de las iniciativas mundiales, europeas y mediterráneas en favor del desarrollo sostenible.

En cuanto a los compromisos adquiridos destacaron los de desarrollar la Campaña con todos los actores, a través de la colaboración y el desarrollo de acciones que implicaran a las ciudades de la cuenca Mediterránea y de Europa, y realizar intercambios de experiencia técnica y conocimiento con todos los actores del Mediterráneo y del conjunto de Europa, así como desarrollar iniciativas comunes diversas entre las ciudades (mediante identificación de problemas y obstáculos y compromisos para resolverlos; así como estableciendo indicadores de progreso local sobre cambio climático y contaminación costera).

Además, se hicieron diversos llamamientos a los ciudadanos y sus asociaciones (que fortalecieran sus estructuras participativas en el desarrollo de Agendas Locales 21), a los estados y autoridades territoriales mediterráneas (compromisos para que promovieran los procesos de elaboración de Agendas Locales 21), a la Unión Europea (apoyar más a la cooperación descentralizada entre ciudades europeas y no europeas del Mediterráneo; así como reconocer a las autoridades locales como socios de pleno derecho en acciones sobre desarrollo urbano sostenible), a la CMDS (promover el papel de las asociaciones nacionales y regionales de autoridades locales del Mediterráneo dentro del seno de la CMDS, y difundir las propuestas de la Conferencia), a las Naciones Unidas y a sus Agencias (incorporar al compromiso asumido por la Agenda Hábitat, el reconocimiento de las autoridades locales como interlocutores de pleno derecho de los estados en materia de desarrollo sostenible) y a los estados y organismos financieros multilaterales y al sector privado (establecer un mecanismo de apoyo a las iniciativas locales como un fondo de desarrollo sostenible, y establecer mecanismos de conversión de deuda en apoyo de las acciones de desarrollo sostenible en la escala local).

 

Declaración de La Haya (Holanda),, sobre Estrategias para las Ciudades Sostenibles (1999).

La Conferencia de La Haya fue el último encuentro de los cuatro eventos regionales dentro del marco de la Campaña. Esta Conferencia se centró en cómo desarrollar nuevas estrategias para la sostenibilidad local.

Entre los elementos claves lanzados en la conferencia figuraron que el desarrollo local sostenible no podría lograrse sin el apoyo y la cooperación de todos los actores y niveles de gobierno, y que sigue habiendo una fuerte necesidad de diálogo entre todos los niveles de gobierno para lograr objetivos de desarrollo sostenible; además se señaló que ciertos valores y principios (calidad de vida, salud pública, aspectos medioambientales, cohesión social) deberían convertirse en elementos integrados en todas las políticas nacionales y europeas que tienen impacto sobre los pueblos y ciudades; y que seguía resultando esencial la disponibilidad de datos fiables sobre los progresos realizados por las ciudades y el desarrollo de un grupo de indicadores estándar sobre sostenibilidad local.

Los elementos clave para el cambio se plantearon a diferentes niveles: europeo (campaña publicitaria sobre aspectos relevantes del desarrollo sostenible, intercambio de buenas prácticas y existencia de redes), local, nacional y europeo (formas de gobernabilidad y de gestión innovadoras, así como desarrollo de indicadores integrados) y local (implicación del sector privado y de los grupos minoritarios, educación y entrenamiento del personal de la administración y del sector privado, bases de datos sobre aspectos urbanos para difundir las buenas prácticas a través de toda Europa)

Hannover Hannover

Tercera Conferencia Europea sobre Ciudades y Villas Sostenibles (Hannover, 2000).

 

Esta tercera conferencia tuvo lugar en la localidad de Hannover, Alemania, del 9 al 12 de febrero del año 2000. La conferencia (coorganizada por el Comité Coordinador de la Campaña, ICLEI, Eurocities, OMS y la Oficina de la Campaña) sirvió de plataforma para presentar, discutir e intercambiar experiencias entre unos 1300 participantes de 52 países, muchos de ellos de Europa Central y del Este y de la Región del Mediterráneo, dando de este modo una respuesta coherente a las cuatro conferencias regionales dedicadas a cambios específicos en materia de sostenibilidad local en las diferentes regiones de Europa.

Los eventos de la conferencia incluyeron sesiones plenarias, 35 talleres temáticos, 15 talleres de participación pública y para intercambio de expertos, un forum con 17 mesas redondas centradas en cooperación Norte-Sur y Este-Oeste y un pabellón con 69 exposiciones de 13 países.

Los principales resultados de la conferencia fueron la necesidad de seguir difundiendo por toda Europa el “know-how” para lograr la sostenibilidad local, la necesidad de mayor implicación por parte de las ciudades en la agenda política tanto europea como global, y superar las dificultades que rodean la participación pública en el proceso de la Agenda Local 21; así mismo, se presentó la Iniciativa sobre monitorización sostenible basada en “Indicadores Comunes Europeos”

Los talleres temáticos se centraron en Políticas Urbanas Integradas para el Desarrollo Sostenible (cuyos principales campos de actuación fueron el planeamiento integrado de la ciudad, la conservación y revitalización de ciertas áreas urbanas, la integración social de diferentes grupos de ciudadanos, la reducción del uso de agua y energía, creación de empleo en materia de sostenibilidad y aumento de la participación), los Cambios de la Próxima Década (relaciones entre gobiernos central y local respecto al acceso a la Unión Europea, aumento de la cooperación Norte-Sur y Este-Oeste entre ciudades y pueblos, fortalecimiento de la economía local, y reconocimiento del papel de las ONGs y los grupos ciudadanos en el avance del gobierno local), los Planes de Acción hacia la Agenda 21 Local (usados de forma amplia y diversa, establecidos mayoritariamente por grupos de personas muy motivadas, necesitados de criterios de sostenibilidad coherentes, con cierta problemática de participación pública, y apoyo a dichos planes a nivel regional, nacional e internacional), y la Gestión, Monitorización y Evaluación de la Sostenibilidad (se utilizan varios sistemas de gestión medioambiental, los progresos en materia de evaluación y monitorización emplean diferentes métodos y tiempos, y el necesario intercambio de experiencias).

Durante esta tercera conferencia se marcó una nueva Estrategia para la Tercera Fase de la Campaña sobre Ciudades y Pueblos Sostenibles (2000-2004) cuyas áreas prioritarias de acción son las siguientes: aumentar la concienciación sobre desarrollo sostenible, aumentar los compromisos políticos, desarrollar políticas-planes-herramientas de evaluación, construir capacidades a nivel nacional y local, facilitar el intercambio de experiencias a todos los niveles, emprender monitorización y evaluación sistemática, y diseminar las mejores prácticas.

Por último, fruto de la Conferencia se plasma la denominada Declaración de Hannover, en la que se establecen una serie de principios, valores y compromisos; se identifican las oportunidades creadas (integración europea con ciudades sostenibles y atractivas, política medioambiental local de tipo horizontal, nuevas tecnologías, aumento de la eficacia de los recursos financieros), los obstáculos encontrados (falta de recursos en los gobiernos locales, el mercado no refleja los costes sociales y medioambientales, medida del progreso en términos económicos, el mercado financiero no está controlado democráticamente) y los retos pendientes (condiciones y servicios claves adecuados, muchos problemas globales tienen un origen en las ciudades, paliar los efectos locales de la globalización económica, pobreza y desempleo, cambios de los modos de vida debido al desarrollo tecnológico, mejora de servicios e infraestructuras a los inmigrantes de la ciudad), y lanza un llamamiento a la Comunidad Internacional (mayor apoyo para implantar las Agendas 21 y Hábitat en países no comprometidos con sostenibilidad, condonar deudas, frenar el dumping laboral y medioambiental), a las Instituciones Europeas (marco de cooperación para apoyar a la Campaña, introducir un impuesto sobre las energías no renovables, apoyar el intercambio de experiencias relevantes), a los Gobiernos Nacionales (ofrecer marcos políticos de apoyo a implantar las Agendas 21 y Hábitat, conceder subvenciones a las autoridades locales en materia de renovación urbana y de transporte), a otros Líderes Locales de las Regiones (unirse a la Carta de Aalborg, comprometerse a implantar Planes de acción de Salud y de Agenda Local 21, introducir sistemas de gestión sostenibles locales y políticas de compra ecológica de productos y servicios), a las Personas Interesadas en el Proceso de la Agenda 21 Local (apoyar la Campaña, iniciar la participación de su ciudad en la Campaña), y a las Personas que toman las Decisiones en los Sectores Económicos y Financieros (garantizar el desarrollo sostenible de las ciudades y el bienestar de los ciudadanos como consumidores, integrar aspectos de medio ambiente, de salud y de seguridad en las estrategias de empresa, participar en el mercado de servicios y productos sostenibles).

 

Comunicación de la Comisión Europea “Hacia una Política Urbana para la Unión Europea” (1997).

Por otro lado, la Comisión Europea aprobó en 1997 la Comunicación “Hacia una Política Urbana para la Unión Europea” donde se proponen una serie de directrices para aumentar la integración de las políticas comunitarias en el ámbito urbano y una serie de medidas complementarias como la organización de un Foro Urbano (Viena, 26-27 noviembre, 1998) para ampliar el diálogo iniciado por dicha Comunicación entre la Comisión Europea y las demás instituciones, autoridades locales y otros actores interesados.

En este Foro Urbano se presentó una Base de Datos sobre Buenas Prácticas en materia de Gestión Urbana y Desarrollo Sostenible, creada sobre la base de dos proyectos pilotos (uno elaborado por la Academia Europea de Medio Ambiente Urbano, y otro elaborado por EURONET e ICLEI), cuyo objetivo es que llegue a convertirse en un instrumento que ayude a la Comisión a seguir el impacto de las políticas comunitarias y sus instrumentos en las zonas urbanas.

 

Comunicación de la Comisión Europea “Marco de Actuación para el Desarrollo Urbano Sostenible en la Unión Europea” (1998).

En la segunda Comunicación, cuyo objetivo era orientar mejor la intervención comunitaria en los problemas urbanos, mediante una mayor sensibilización de las políticas de la Unión Europeas hacia lo urbano, se establecen cuatro objetivos de actuación diferentes pero dependientes unos de otros (mejorar la prosperidad económica y el empleo en las ciudades, fomentar la igualdad, la integración social y la regeneración en las zonas urbanas, proteger y mejorar el medio ambiente urbano, contribuir a un buen gobierno urbano y a la participación ciudadana).

 

La Iniciativa “Hacia un perfil de la sostenibilidad local - Indicadores Comunes Europeos” (2000).

Esta Iniciativa fue la contribución del grupo de expertos en medio ambiente urbano a la Campaña Europea de Ciudades Sostenibles y a la Tercera Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, celebrada en Hannover, y pretende alentar a las comunidades locales europeas a utilizar indicadores comunes para evaluar los progresos realizados en el desarrollo de la sostenibilidad local. Dos características que la hacen particularmente innovadora son el hecho de incidir en indicadores que reflejan las interacciones de los aspectos medioambientales, sociales y económicos (paso importante hacia nuevas prácticas de seguimiento más integradas) y su potencial de permitir por primera vez la recogida, a nivel local y en toda Europa, de información comparable sobre los progresos realizados en materia de sostenibilidad.

El desarrollo de un conjunto común de indicadores de la sostenibilidad local proviene de una iniciativa conjunta de la Comisión Europea (DG Medio Ambiente), de la Agencia Europea de Medio Ambiente y del grupo de expertos en medio ambiente urbano creado por la Comisión Europea en 1991.

Esta iniciativa ha sido concebida para medir los avances o retrocesos en materia de sostenibilidad y se centra en la magnitud del cambio a lo largo del tiempo y en la determinación de tendencias y direcciones en lugar de en medidas absolutas.

Se anima a las autoridades locales de toda Europa a participar en la iniciativa de seguimiento adoptando los indicadores comunes europeos e integrándolos en los sistemas municipales de gestión existentes y a contribuir activamente al desarrollo de este conjunto de indicadores voluntariamente acordados durante el periodo de prueba que seguirá posteriormente.

La participación debería basarse en la aceptación previa de que los indicadores comunes europeos están destinados a complementar todos los indicadores definidos a nivel nacional o local, que la adhesión a esta iniciativa de seguimiento de la sostenibilidad a escala europea no sustituye la aplicación activa de esos otros procesos, igualmente importantes, ni el trabajo en asociación con otras partes interesadas, como los ciudadanos, las ONG y la comunidad empresarial, y que la responsabilidad del seguimiento, así como la de otras acciones que contribuyan a la sostenibilidad, es compartida.

 

Señales Medioambientales 2000 (AEMA).

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), consciente de una nueva exigencia tras la revisión del Reglamento del Consejo 1210/1990, ha puesto en marcha el proceso de elaboración de informes periódicos para fomentar el uso de indicadores que garanticen una adecuada gestión ambiental por el conjunto de los países que integran la Unión Europea.

El primero de ellos, "Señales Medioambientales 2000"analiza diferentes problemas ecológicos comunitarios (detectando, entre otros temas, el escaso cumplimiento del Protocolo de Kioto), y los instrumentos de gestión que están utilizando los estados miembros. Este tipo de informes se publicarán anualmente y su contenido está concebido con una estructura dinámica, variable cada año en función de la coyuntura.

 

I Seminario sobre Indicadores Comunes Europeos (Sevilla, 1999).

El último hito relevante sobre el Desarrollo Local Sostenible y las Agendas Locales 21 que se ha considerado destacable en el proceso de institucionalización del Desarrollo Sostenible en Europa lo constituye la reunión convocada por el ICLEI y la Unión Europea (DG XI) para evaluar el grado de seguimiento y aceptación de los Indicadores Comunes que se presentaron en Hannover. El desigual interés mostrado por las diferentes iniciativas locales hace que se consideren dichos indicadores como referentes básicos, aunque algunos de ellos son imprecisos, quizás muy vinculados a áreas concretas europeas, y por lo tanto de difícil extrapolación a otros ámbitos. Constituye, no obstante, una primera propuesta que posibilita un aspecto de sumo interés, como es el representado por la intercomparación de escenarios y su evolución con el tiempo.

 

A partir de este evento, debemos referir la IV Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles (Aalborg +10), que tuvo lugar en aquella ciudad danesa en 2004 y donde quedaron aprobados los Compromisos de Aalborg. Pero esto forma parte ya de lo más inmediato, del trabajo que nos ocupa de cara a la V Conferencia que tendrá lugar en Sevilla, el próximo mes de marzo. Sobre ésta, se dará cumplida cuenta a través de éste y otros medios.

Sin embargo, sí se considera oportuna la consideración de algunos aspectos para culminar esta serie de 10 artículos sobre el proceso. En las diferentes propuestas alternativas al modelo hegemónico hay que atender a dos requisitos clave: la perspectiva endógena y la consideración integral. Esta visión integral supone la consideración de sistema, sin limitarnos a una parte (lo económico, por ejemplo), sino también a otros indicadores como salud, vivienda, felicidad, alfabetización, etc. La orientación endógena contempla la capacidad de participar desde el territorio en los procesos de toma de decisiones. Estas dos condiciones resultan de la mayor trascendencia en la presente Tesis Doctoral, pues suponen la más clara diferenciación e innovación con respecto a lo ya publicado hasta la fecha.

Desde la consolidación y universalización del modelo capitalista vigente, denominado hegemónico, han surgido hasta nuestros días numerosas alternativas. Se destacan las más importantes a continuación:

1. El desarrollo a escala humana está cercano a los movimientos católicos críticos-alternativos; creado por el jesuita alemán Manfred Vanheef pone el énfasis en el aspecto de humanización del desarrollo, en el desarrollo integral de la persona para atender a sus necesidades materiales, afectivas, psíquicas y espirituales. En algunos casos se unió evangelización con destino social, lo que llevó a algunas excomuniones. Gozan de una buena acogida en numerosos países, especialmente entre las clases populares.

2. El desarrollo de la comunidad es más teórico académico que práctico. Supone que la comunidad es el ámbito idóneo para desarrollar modelos de mejora; la creen homogénea, igualitaria, sin conflictos ni fragmentaciones internas, armoniosa, próxima al idealismo humanista.

3. El etnodesarrollo es quizás el modelo alternativo más interesante para hacer frente al modelo hegemónico desde nuestra perspectiva. Nace en 1981, en el Encuentro de los Pueblos Indígenas (San José de Costa Rica), auspiciado por la ONU. Su precursor es Bonfill Batalla, y su propuesta articula etnicidad y desarrollo; rechaza modelos de validez universal. Su propuesta requiere una situación mínima de conciencia de etnicidad, y deben existir condiciones mínimas de autonomía política del Estado. Lo más interesante es su matriz sobre la cuestión del control cultural. En ella se explica la naturaleza política del desarrollo; un modelo basado en el control cultural. Dependiendo de quien tenga el control político y/o cultural estaremos ante un modelo u otro.

4. El co-desarrollo. Es un modelo que combina emigración y desarrollo. Surgió en 1997, y propone un desarrollo descentralizado, de sociedad local a sociedad local. Incorpora a los emigrantes desde el país de destino como agentes del desarrollo. Desde los países receptores se organizan y diseñan intervenciones para el desarrollo del mercado de trabajo de países o zonas donantes de población; esto posibilitará el control de flujos. Con esta propuesta se reducen y/o controlan los flujos de emigración y se favorece el retorno de inmigrantes a sus propios países. Presenta un importante aspecto positivo, derivado de su a menudo carácter descentralizado, promovido por asociaciones o colectivos serios.

5. El Desarrollo Sostenible o ecodesarrollo surge por los efectos depredadores del modelo hegemónico, degenerando el entorno ecológico con la hipoteca histórica que esto supone. Ignasi Sachs lo llama ecodesarrollo: un desarrollo eficiente desde la perspectiva integral y endógena, pero también preocupado por la sostenibilidad (si no es integral y endógeno es un simple proyecto ecologista). Es una de las ideas más rompedoras contra el modelo hegemónico, y muy fortalecida a escala mundial por el espectacular incremento de la conciencia ecológica.

 

Eladio M. Romero González para ANDALUCÍA ECOLÓGICA-Medio Ambiente

Doctor en Ingeniería Ambiental.

Licenciado en Geografía. Licenciado en Antropología Social y Cultural.

Coordinador General de la 5ª Conferencia Europea de Ciudades y Villas Sostenibles Sevilla 2007

alborg alborg

IV Conferencia Europea sobre Ciudades y Villas Sostenibles (Aalborg, 2004)

 

De nuevo, diez años después, la ciudad danesa de Aalborg es sede de la Conferencia. En la IV Conferencia Europea sobre Ciudades y Villas Sostenibles se hizo balance de la aplicación de la Carta de Aalborg en Europa y se firmó un documento que serviría para llevar las acciones sobre sostenibilidad a la calle: los Compromisos de Aalborg.

1. Gobernabilidad. Nos comprometemos a impulsar la democracia participativa en los procesos de toma de decisiones locales.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Impulsar el desarrollo de una visión compartida a largo plazo sobre ciudades y pueblos sostenibles.
  2. Basar la participación y la capacidad de desarrollo sostenible en la Administración y comunidad locales e invitar a todos los sectores de la sociedad  a participar de facto en el proceso de toma de decisiones.
  3. Tomar decisiones participativas, responsables y transparentes.
  4. Cooperar eficazmente con los municipios vecinos, con otras ciudades y pueblos y con otros niveles de gobierno.

2. Gestión local hacia la sostenibilidad. Nos comprometemos con la implementación de principios eficaces de gestión, desde su formulación a su implementación y  evaluación.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Reforzar la Agenda 21 Local u otros procesos de sostenibilidad local hasta convertirlos en una arteria fundamental  del gobierno local.
  2. Poner en marcha una gestión hacia la sostenibilidad basada en el principio de prevención y teniendo en cuenta las directrices de la futura  Estrategia Europea para el Entorno Urbano.
  3. Establecer objetivos y plazos en el marco del Compromiso de Aalborg y evaluar los resultados alcanzados.
  4. Garantizar que la sostenibilidad sea un eje vertebrador del proceso de toma de decisiones urbanas y que la asignación de recursos se base en criterios de sostenibilidad.
  5. Cooperar con la Campaña Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles y su red para evaluar nuestros progresos hacia la consecución de los objetivos planteados.

3. Recursos Naturales Comunes. Nos comprometemos con la completa asunción de nuestra responsabilidad en la protección, preservación y garantía del acceso equitativo a los recursos naturales comunes.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Reducir el consumo de energía primaria e incrementar el de energías renovables.
  2. Mejorar la calidad del agua y su uso más eficiente.
  3. Promover e incrementar la biodiversidad así como extender y cuidar las áreas naturales protegidas y las zonas verdes.
  4. Mejorar la calidad del suelo, preservar la tierra de producción ecológica y promover la agricultura y silvicultura sostenibles.
  5. Mejorar la calidad del aire.

4. Consumo Responsable y Elecciones sobre Estilos de Vida. Nos comprometemos  a adoptar  medidas que potencien el uso prudente y eficaz de los recursos y a estimular el consumo y la producción sostenibles.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Reducir y tratar de evitar el consumo irresponsable e incrementar el reciclaje y la reutilización.
  2. Gestionar y tratar el desaprovechamiento de acuerdo a los estándares de las mejores prácticas.
  3. Evitar el consumo innecesario de energía y mejorar la eficacia energética.
  4. Realizar adquisiciones sostenibles.
  5. Promover activamente la producción y el consumo sostenibles, concretamente de los productos eco-etiquetados, orgánicos y de comercio justo.

5. Diseño y Planificación. Nos comprometemos con el rol estratégico de la planificación urbana en el diseño de las líneas básicas en los planos ambiental, social, económico, cultural y de salud para el beneficio de todos.

Por ello, trabajamos para:

1. Regenerar las áreas degradadas y deprimidas.

2. Evitar el desarrollo urbano desestructurado, consiguiendo densidades de población adecuadas y priorizando la regeneración de territorios urbanizados sobre el desarrollo de nuevas áreas.

3. Asegurar el uso combinado de edificios con un necesario equilibrio entre trabajo, domicilios particulares y servicios, dando preferencia a los usos residenciales en el centro de las ciudades.

4. Asegurar la conservación, renovación y valorización del patrimonio cultural urbano.

5. Poner en práctica los trámites necesarios para asegurar una construcción sostenible y promover una arquitectura   de alta calidad.

6. Mejor Movilidad urbana, menos tráfico. Nos comprometemos a establecer la interdependencia entre transporte, salud y medio ambiente y a impulsar decididamente opciones de transporte sostenibles.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Reducir la necesidad del transporte motorizado privado y promover alternativas atractivas accesibles para todos.
  2. Incrementar los itinerarios del transporte público y en bicicleta y las zonas peatonales.

       3.   Impulsar la transición hacia vehículos de baja emisión de gases.

       4.   Desarrollar planes de movilidad urbana integrados y sostenibles.

             Reducir el impacto del transporte sobre el medio ambiente y la salud pública.

7. Acciones Locales en Materia de Salud. Nos comprometemos con la protección y la promoción de la salud y bienestar de nuestros ciudadanos.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Cultivar la conciencia y actuar sobre los factores determinantes de la salud en sentido amplio, muchos de los cuales escapan al sector sanitario.
  2. Promover planes de desarrollo de ciudades saludables, que signifiquen para nuestras ciudades la consolidación de una conciencia sobre la salud.
  3. Reducir las desigualdades sanitarias y la marginalidad, lo que exigirá una evaluación constante de nuestros progresos.
  4. Promover la valoración sobre los impactos positivos como medio para que todos los sectores concentren sus esfuerzos en el ámbito de la salud y la calidad de vida.
  5. Fomentar que los urbanistas y planificadores urbanos integren criterios saludables en sus estrategias de desarrollo.

8. Economía local pujante y sostenible. Nos comprometemos con la creación y consolidación de una economía local pujante que permita el acceso al empleo sin dañar el medio ambiente.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Adoptar medidas que estimulen y respalden el empleo local y a los emprendedores.
  2. Cooperar con las iniciativas privadas locales para la promoción e instauración de buenas prácticas corporativas.
  3. Desarrollar e implementar principios de sostenibilidad en la ubicación y desarrollo de negocios.
  4. Alentar mercados locales de alta calidad y de integración regional.
  5. Promover un turismo local sostenible.

9. Equidad y Justicia Social. Nos comprometemos con ciudades inclusivas y solidarias.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Desarrollar e implementar programas que prevengan y alivien la pobreza.
  2. Asegurar el acceso equitativo a los servicios públicos, la educación, las oportunidades de empleo, la capacitación y las actividades culturales.
  3. Impulsar la inclusión social y asegurar la igualdad de derechos y oportunidades.
  4. Mejorar la seguridad de la comunidad.
  5. Procurar viviendas y condiciones de vida de calidad y socialmente integradas.

10. De lo Local a lo Global. Nos comprometemos con la asunción de nuestra responsabilidad para con la paz, la justicia, la igualdad, el desarrollo sostenible y la protección del  medio ambiente.

Por ello, trabajaremos para:

  1. Desarrollar y seguir una estrategia integrada para mitigar el cambio climático y conseguir niveles sostenibles de emisión de gases.
  2. Integrar la política de protección del clima en las áreas de energía, transporte, comercio, residuos, agricultura y silvicultura.
  3. Activar la conciencia sobre las causas y posibles consecuencias del cambio climático e integrar acciones preventivas a este fin.
  4. Reducir los impactos sobre el medio ambiente y promover el principio de equidad ambiental.
  5. Fortalecer la cooperación internacional entre pueblos y ciudades y generar respuestas locales a los problemas globales en colaboración con los gobiernos, las comunidades y otros agentes.

V Conferencia Europea de Ciudades y Villas Sostenibles (Sevilla 2007)

 

OBJETIVOS DE LA V CONFERENCIA EUROPEA SEVILLA 2007

 

1-ACELERAR Y POTENCIAR LA SOSTENIBILIDAD LOCAL EN EUROPA: aprendiendo de los ejemplos de sostenibilidad aplicados por los 350 signatarios de los Compromisos de Aalborg. Igualmente se llevará a cabo un análisis de las actividades ejecutadas por las administraciones locales desde el lanzamiento de los Compromisos de Aalborg en la IV Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles (2004).

2-COMPARTIR HERRAMIENTAS Y MÉTODOS: En la V Conferencia Sevilla 2007 los gobiernos locales expondrán los avances y desarrollos sostenibles que han llevado a cabo desde la IV Conferencia Aalborg 2004

3-CONCIENCIACIÓN SOSTENIBLE: Llevando los compromisos a la calle es el lema adquirido por esta V Conferencia. Para poder realizar un verdadero cambio en materia sostenible es necesario que las medidas conseguidas por cada uno de los gobiernos locales sean aplicadas, en la medida en que se pueda, por parte de todos los ciudadanos. Compartir información, haciéndolo con la población local y con las personas interesadas en proyectos relacionados, tomar conciencia, involucrar a los ciudadanos en el establecimiento de metas son los objetivos esenciales para unir a los poderes locales con los ciudadanos en la mejora de la vida local.

4-INVOLUCRAR A LA SIGUIENTE GENERACIÓN. El impulso local por la sostenibilidad pasa indefectiblemente por vincular a la juventud en la implantación de los programas. De hecho, la especial visión que la juventud tiene en Sostenibilidad local tendrá cabida en la V Conferencia Sevilla 2007: un grupo de jóvenes europeos hará escuchar su voz sobre protección de medio ambiente y la promoción del desarrollo económico y social.

 

DATOS DESTACADOS

 

Inspiración para la sostenibilidad

Muchos gobiernos locales están dispuestos a suscribir los Compromisos de Aalborg para ser más sostenibles. Aún así, a veces se enfrentan a barreras sobre cómo acometerlos o cómo acelerar el proceso una vez que se ha conseguido un cierto grado de implementación.

La V Conferencia de Sevilla2007 incluye numerosas sesiones de las que los interlocutores locales pueden aprender e intercambiar con otras ciudades y pueblos, muchos de ello presentan experiencias pioneras. También, podrá encontrar y asistir a demostraciones específicas de herramientas que pueden ser de ayuda para tratar problemas particulares de su ciudad o pueblo.

Generaciones futuras

La sostenibilidad es un proceso a largo plazo y no muchos de nosotros podremos ser testigos de los resultados de nuestro trabajo. Los jóvenes de hoy y sus hijos heredarán este mundo y deben ser partícipes a la hora de buscar soluciones para su futuro. Veinte delegados jóvenes comprometidos con la defensa de la sostenibilidad formarán un grupo especial de invitados que seguirán los procesos de la conferencia y tendrán la oportunidad de intercambiar visiones comunes del futuro con políticos de hoy.

Comunicado de los socios de la campaña europea de ciudades y pueblos sostenibles

La Campaña de Ciudades y Pueblos Sostenibles tiene como objetivo dar apoyo a los gobiernos locales Europeos en sus esfuerzos por difundir la sostenibilidad y por implementar la Carta y los Compromisos de Aalborg con el fin de obtener resultados tangibles en el desarrollo sostenible local. Hasta la fecha, más de 2.500 gobiernos locales de más de 40 países europeos han firmado la Carta de Aalborg, el documento fundador de la Campaña en 1994. Asimismo, alrededor de 400 gobiernos locales han firmado los Compromisos de Aalborg, uniéndose con ello al Proceso de Aalborg.

Asista a la conferencia para aprender más sobre la Campaña y para contribuir a su futuro desarrollo y objetivos. Descubra cómo podemos apoyar su esfuerzos locales y cómo usted puede participar y contribuir al intercambio de experiencias en este programa. www.sustainable-cities.eu.

CARTA DE SEVILLA
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Dunkerque Dunkerque

VI Conferencia Europea de Ciudades y Villas Sostenibles (Dunkerque 2010)

 

Declaraciones de Dunkerque 2010

 

Durante el plenario de clausura del 21 de Mayo, se aprobaron por aclamación dos declaraciones políticas; la Declaración de Dunkerque 2010 sobre Sostenibilidad Local y la Llamada a la acción Dunkerque 2010. Dichas declaraciones han sido presentadas a los representantes de alto nivel del Consejo de Europa, el Parlamento Europeo, la Presidencia Española de la Unión Europea y la Comisión Europea.

En un contexto económico, político y estratégico en cambio continuo, el 2010 se presenta como un año clave para el reconocimiento de la autonomía local y la cohesión territorial. El Tratado de Lisboa entra en vigor, pero todavía existe gran incertidumbre sobre cómo gestionar, o sobre cómo pueden ser gestionados en el futuro, crecimiento económico y sostenibilidad.

La Declaración de Dunkerque 2010 sobre Sostenibilidad Local proclama que debemos efectuar una transición a una economía sostenible e inclusiva, dado que los modelos actuales se basan en el uso intensivo de energía y de recursos, y no pueden hacer frente a un clima económico cambiante. La declaración exige que se dé prioridad a una inversión y gestión de recursos más eficiente y sostenible, que mejore la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. Las ciudades y pueblos europeos deben garantizar que todos los ciudadanos y ciudadanas puedan participar plenamente en un estilo de vida con bajo consumo de carbono. Al aceptar la declaración, los participantes dejaron claro que un cambio verdadero sólo puede ser logrado con el respaldo de los gobiernos e instituciones nacionales e internacionales.   


La Llamada a la Acción Dunkerque 2010 insiste en que los gobiernos locales den un mensaje potente a los gobiernos nacionales e internacionales, con tal de que no se repita la decepción de COP15 y el Acuerdo de Copenhaguen. Si queremos un acuerdo post 1012 significativo, es necesario fijar unos objetivos más ambiciosos de reducción de emisiones. La declaración también reconoce que si hemos de llegar a una economía de bajo carbono, resiliente y sostenible en Europa, es imprescindible que los gobiernos locales y regionales formen un grupo plenamente integrado.

 

Dos mensajes políticos para influenciar las actuales políticas de sostenibilidad

Tras la conferencia de Dunkerque 2010, las declaraciones políticas han sido enviadas a representantes clave del Consejo de Europa, la Comisión Europea, el Comité de Regiones, el Parlamento Europeo, la Presidencia Española de la UE y a varios gobiernos nacionales, acompañadas de una carta oficial con demandas específicas para cada una de estas instituciones para que apliquen el contenido de las declaraciones en sus respectivos ámbitos de responsabilidad y en la elaboración de políticas. 

La Llamada a la Acción Climática Dunkerque 2010 fue distribuida a todas las delegaciones y representantes de organizaciones internacionales que asistieron a las “Climate Change Talks” (Charlas sobre el Cambio Climático) que tuvieron lugar en Bonn (Alemania), del 31 de Mayo al 11 de Junio del 2010, junto con una carta oficial pidiéndoles que incluyan o mantengan referencias específicas a los gobiernos locales en el texto del acuerdo internacional sobre clima, actualmente sujeto a discusión. Este mensaje político servirá de documento base y será llevado a las consecuentes Charlas sobre Cambio Climático y otras reuniones hasta el COP16 en México.

 

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