Opinión de Saturnino Moreno y Jacinto Segura

 

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¿GESTION DE LOS RECURSOS HIDRICOS O GESTIÓN DE LAS AGUAS?

Esta pregunta viene a reflejar la dicotomía existente entre la concepción ecosistémica de la gestión de las aguas recogida en la legislación y la gestión que realmente se realiza, centrada, casi exclusivamente, en ajustar los recursos hídricos a las demandas existentes.

 

Situación del Litoral Malagueño.

 

Debido a la elevada concentración población y actividades humanas, y a la presencia de ecosistemas litorales de elevada fragilidad, el litoral se constituye como un territorio clave, donde urge incorporar la dimensión ecosistémica a la gestión de las aguas. A continuación se describe, de forma sintética, la situación del litoral malagueño, en base a los datos extraídos de distintos informes del Observatorio Provincial de Sostenibilidad:

  • Litoralización demográfica. La costa malagueña es una estrecha franja del territorio de 164 kilómetros de longitud, que concentra el 77% de la población malagueña -a la que hay que sumar la población estacional – y el 80 % de la actividad hotelera. El litoral malagueño ha acaparado el 91,3 % del crecimiento demográfico de la provincia de 1991 a 2008, alcanzando una densidad de a 781 hab/km2.
  • Elevada presión de los recursos hídricos. Los municipios costeros presentan los valores en consumo de agua más elevados de la provincia, alcanzando la mayoría de ellos valores superiores los 300 litros por habitante y día. Otro dato, que invita a la reflexión acerca de la adecuación de los usos del territorio a sus recursos hídricos es la existencia de 43 campos de golf en Costa del Sol Occidental. 
  • Ecosistemas frágiles y modificados por acciones antrópicas y sometidos a impactos. Con 124,7 millones de metros cúbicos/año Málaga es la provincia andaluza con mayor carga contaminante vertida al litoral. Todavía existen importantes municipios litorales, caso de Nerja, que no disponen de estación depuradora de aguas residuales. Sólo 3 de los 23 espacios naturales protegidos en la provincia corresponden a ecosistemas litorales y su superficie no alcanza el 2 % del total de superficie protegida. Por último señalar que la mayor parte de los ríos litorales se encuentran regulados aguas arriba y encauzados en sus tramos urbanos desestructurando así la dinámica fluvial y reduciendo el aporte de sedimentos a la dinámica litoral.

 

 Marco legal para la gestión de las aguas.

 Ante esta situación ¿Qué hacer? ¿Cuáles serían los principios en que se debe basar una gestión de las aguas compatible con la conservación de los ecosistemas naturales?

 

La respuesta a esta pregunta nos la ofrece la propia legislación, en concreto la Directiva Marco de Aguas (2000/60/CE), que supone un cambio de paradigma sobre la gestión de las aguas. Esta norma comunitaria, transpuesta al ordenamiento jurídico español en 2003, incorpora a la legislación la consideración del agua como un patrimonio que hay que proteger superando la anterior concepción como recurso. Esto implica una gestión integral, es decir, desde un criterio ecosistémico de todas las aguas que incluye las superficiales, las subterráneas, de transición y costeras. Los objetivos de la Directiva Marco de Aguas precisan los principios que deben orientar la gestión de las aguas: 1) prevenir todo deterioro adicional y mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos.2) uso sostenible del agua basado en la protección a largo plazo de los recursos hídricos disponibles, 3) reducir o suprimir de forma gradual las sustancias contaminantes y 4) paliar los efectos de inundaciones y sequías.

 

Algunas cuestiones a incorporar a la gestión de las aguas en el litoral

 

Se recogen a continuación algunos aspectos que debería contemplar una gestión de las aguas en el litoral al objeto de ajustarse en mayor medida a los principios de actuación implícitos en la legislación vigente:

 

1. Incorporar en la práctica el criterio ecosistémico a la gestión de las aguas . Este criterio se concentraría entre otras en las siguientes medidas:

a. En el caso de los ríos costeros respetar los caudales ambientales que permita el correcto funcionamiento tanto de los ecosistemas fluviales como los litorales asociados; restaurar su conectividad ecológica eliminando presas y azudes, impedir nuevas encauzamiento y obras de prevención de avenidas que supongan un deterioro adicional del ecosistema fluvial. En este sentido es preciso “renaturalizar los cauces fluviales recuperando la vegetación de ribera y en definitiva, como expone la directiva “prevenir todo deterioro adicional y mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos”.

 b . Para los acuíferos litorales limitar la explotación de aquellos con riesgos de sobreexplotación y salinización, no computar como recurso la cantidad de agua necesaria para mantener el equilibrio entre alimentación y extracción y para permitir el correcto funcionamiento de los humedales dependientes de estos acuíferos. Definir perímetros de protección de los acuíferos utilizado para consumo humano y no emplazar sobre ellos actividades contaminantes, en los crecimientos urbanos respetar las superficies de recarga de los acuífero…

c. En el caso de las aguas litorales minimizar el vertido de sustancias contaminantes, procedentes de aglomeraciones urbanas y complejos turísticos y lograr el tan ansiado saneamiento integral. Por otro lado hay que evitar la construcción de nuevas infraestructuras y obras públicas que alteren la dinámica costera y perjudiquen a los ecosistemas litorales.

 

2. Una gestión adecuada de las agua implica a su vez en una gestión coherente del territorio. Dicho de otro modo se debe realizar una ordenación del territorio y planificación urbanística que respete los principios recogidas en la Directiva Marco de aguas. La ocupación del territorio tiene que excluir las zonas de Dominio Público Hidraúlico y marítimo-terrestre, obviedad que no se cumple. La limitación de recursos hídricos es esencial como factor determinante de la capacidad de carga con relación a los crecimientos urbanísticos y las actividades que se implanten en el territorio y no al revés.

 

3. Realizar una gestión basada en el control de la demanda y no de incremento de la oferta. Antes de proponer nuevas infraestructuras destinadas a incrementar los recursos hídricos, que conllevan inevitablemente un deterioro adicional de los ecosistemas hídricos, es preciso reforzar las políticas de reutilización de aguas y de fomento del ahorro. En este último aspecto, además de la necesaria concienciación de la ciudadanía, resulta crucial intensificar los esfuerzos en el sector turístico en general, y en el hotelero en particular, ya que es responsable de una parte importante del consumo de agua.

 

Estas propuestas son consecuencia de aplicar los principios recogidos en la legislación vigente en materia de aguas en el marco de una perspectiva integrada del territorio, del agua y, por tanto, de sus frágiles ecosistemas sometidos a agresiones sin precedentes.

Sin embargo la visión utilitarista de los recursos y el modelo de desarrollo son persistentes, como se puede deducir a partir del reciente anuncio de imposición, por parte de la Consejería de Turismo, relativa a la modificación del Decreto que suprime la exigencia de ajuste al crecimiento urbano y poblacional previsto en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, para autorizar la instalación de un nuevo campo de golf dando vía libre a construir viviendas en su entorno, desde luego todo ello adobado con la consabida retórica del respeto y garantías ambientales. En este sentido cabe recordar que el pasado 21 de mayo 2010 se publicó la Resolución por la que se somete a información pública durante un periodo de seis meses los borradores de los Planes Hidrológicos de las Demarcaciones Hidrográficas Intracomunitarias, como es la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas. Es un compromiso ineludible que el texto final se inserte en la Directiva Marco sobre Políticas de Agua y sus siguientes desarrollos reglamentarios de tal forma que en conjunto pondrán de nuevo a prueba la prevalencia de los criterios de gestión integrada y sostenible, frente a los abusos que encuentran su justificación interesada en los períodos de crisis. En este contexto todos los indicadores apuntan a que presenciamos y debemos actuar en la gestión de una crisis de recursos en un planeta limitado.

 

Jacinto Segura Moreno y Saturnino Moreno Borrell.

Agenda 21 Provincial de Málaga.