Opinión

 

El Guadalmedina, síntesis de conflictos.

Oportunidad para una acción en el siglo XXI.

 

En el día Forestal Mundial, el día mundial del Agua y el Día Meteorológico Mundial.

En el Año Mundial de los Bosques.

El Guadalmedina, el río de la ciudad. El Guadalmedina es un río, esta afirmación que es una obviedad ha ido perdiendo significado a través de las relaciones conflictivas de apropiación por el medio urbano del ecosistema fluvial, hasta alcanzar el intento de invisibilizarlo.

Esta arteria se sitúa entre las cuencas de los ríos Vélez y Guadalhorce tiene una superficie de 180 Km2, nace al pie del Cerro de la Cruz a una altitud de 1.360 m, en la Sierra de Camarolos a partir de una surgencia kársticas. Su recorrido es de unos 50 Km. que corresponden a un curso fluvial de régimen pluvial subtropical mediterráneo, con dinámica torrencial caracterizado por un caudal ecológico variable, formando parte de uno de espacios ecológicos más frágiles y valiosos como son las ramblas. El Guadalmedina organiza la red de drenaje de los Montes de Málaga. Sus 6 km finales discurren como tramo urbano de la ciudad de Málaga, desde la presa del Limonero hasta su desembocadura en el mediterráneo mar de Alborán, en cuyo lecho de inundación se estableció el Puerto de Málaga. En este recorrido el río actuó a modo de línea de fijación urbana hasta que ésta cedió creándose, principalmente por la presión constructora, el cinturón de expansión occidental.

El río de la ciudad o Guadalmedina es una seña de identidad en el territorio y la cultura  de Málaga. Constituye un patrimonio natural irreemplazable que debe recuperarse, sobre todo a estas alturas del siglo XXI, porque así lo contemplan las directivas comunitarias  sobre políticas de aguas y de hábitats, traspuestas a la legislación española mediante la Ley de Aguas y  la del Patrimonio Natural y Biodiversidad.

En 2007 junto con Francisco Puche elaboramos un informe que recogía nuestras propuestas y que transcurridos estos años y ante los presentes momentos electoralistas de 2011 y de interpretaciones interesadas del informe del CEDEX (que sería interesante fuera accesible para el común de la ciudadanía), mantenemos en su totalidad.

La relación ciudad-río en el planeamiento territorial y urbanístico, para el río Guadalmedina en el siglo XXI, es una oportunidad para recuperar una señal de identidad de Málaga, permitiendo la colaboración de numerosas áreas del conocimiento en el paradigma de la sostenibilidad superando las incesantes propuestas intervencionistas en el tramo urbano. En definitiva hay otra perspectiva más acorde con el medio físico que supera las propuestas exclusivamente ingenieriles, las ideas preconcebidas y repetitivas aliñadas  con epítetos descalificadores que quedarán para la historia, al igual que metáforas como la herida abierta, espacio muerto,…

En este contexto hoy más que de ríos hablamos de sistemas fluviales, que son complejos mecanismos hidrológicos, geomorfológicos y ecológicos de movilización superficial de las aguas continentales, en el sentido de la pendiente, que transportan materiales que contienen sedimentos y nutrientes. Como se podrá adivinar éste es el caso del Guadalmedina, del que se puede predicar que es un sistema fluvial tal como ha sido definido, o que es un río si el término nos resulta más familiar. Ambos términos son sinónimos.  EL texto refundido de la ley de Aguas (Real Decreto 1/2001, de 20 de julio) se aproxima más a la nueva concepción de sistemas fluviales que los diccionarios mencionados. Así, en su artículo 2,  dice literalmente: constituyen el dominio público hidráulico  del Estado: b. Los cauces de corrientes naturales, continuas o discontinuas. Y en el mismo sentido, la Directiva Marco de Aguas 2000/60/CE, en el artículo 2, 4 se lee: “río”: una masa de agua continental que fluye en su mayor parte sobre la superficie del suelo, pero que puede fluir bajo tierra en parte de  su curso.

La cobertura forestal es otra seña destacada de la cuenca fluvial.

 

La visión integral de los procesos como son los vinculados al agua permite, en nuestro caso, considerar que nos encontramos frente a un ejemplo paradigmático del abuso pretérito en la transformación del territorio, caracterizado por elevadas pendientes, propiciando cultivos de viñedo, resultando un espacio con una intensa deforestación que más tarde sería abandonado. En este sentido hay fechas de dramático recuerdo para el Guadalmedina, como consecuencia de las avenidas torrenciales sobre la ciudad de Málaga. La reforestación de la margen izquierda de unas 5000 has iniciada en la década de los años 30 del siglo pasado tuvo un efecto positivo tanto en la recuperación del espacio forestal, como en evitar significativamente los procesos de erosión así como las inundaciones en el transcurso urbano. Por otro lado sigue siendo prioritario reforestar con urgencia y pertinencia las más de 7.000 ha que quedaron pendientes desde hace ya sesenta años.

En el año 1989 con ocasión de la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía aquel entorno forestal de la cuenca del Guadalmedina fue declarado Parque Natural, y recientemente, en 2010, su Junta Rectora ha propuesto la ampliación abarcando el territorio geográfico de la cuenca del Guadalmedina para una gestión integrada de unas 33.000 has, donde la recuperación de la cobertura vegetal pendiente tenga protagonismo con criterios de restauración paisajística en mosaico, superando el anterior monoespecífico de pino carrasco que tuvo una misión clave de evitar las inundaciones sobre la ciudad de Málaga.

La propuesta es la recuperación ecológica integral del río, en todo lo posible considerando el actual escenario de encorsetamiento del cauce. Se considera la restauración de su caudal ecológico, mediante la apertura permanente de los desagües de fondo de la presa de laminación del Limonero (la aportación media anual se estima en 30 Hm3 /año), evitando su constante actual aterramiento o colmatación. Presa situada en la cabecera de un núcleo urbano que hoy día sería impensable sugerir.

Otra actuación esencial consiste en recuperar la vegetación de ribera, la morfología fluvial así como la calidad de las aguas controlando y evitando los vertidos contaminantes actuales, entre otros, los procedentes de los afluentes

El Guadalmedina es un río vivo y con destacados valores ambientales de tal forma que, desde la presa del Limonero hasta Casabermeja es Lugar de Interés Comunitario (LIC) declarado en 2006, es una paradoja que se pretenda hacer desaparecer cuando llega a la ciudad de Málaga, el reto es recuperarlo del deterioro.

Desde luego cabe señalar que los efectos del cambio climático que, según los expertos, puede suponer de aquí al final del siglo veintiuno un aumento a escala planetaria entre 1,4 y 5,8 grados centígrados, con la consiguiente elevación del nivel del mar, al tiempo que numerosas especies no podrán adaptarse a estos cambios.

Además al combinarse el efecto de dicho incremento de la temperatura y una menor precipitación, la incidencia sobre los recursos hídricos se reflejará en una disminución estimada para la Cuenca Mediterránea Andaluza del 31 % y del 34% para la del Guadalquivir (Ayala-Carcedo e Iglesias, 2000).

El grupo IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) señala que en diversas regiones del mundo se aprecian cambios en la frecuencia e intensidad de sucesos meteorológicos como sequías e inundaciones

En este sentido que fechas relevantes como son las dedicadas a lo forestal, agua y climatología, se conjuguen conjuntamente con propuestas de acción, es una coincidencia no casual que se presenta consecutivamente desde el comienzo de la primavera explicitando que no podemos permanecer impasibles.

                                              

Saturnino Moreno Borrell.

Coordinador de la Agenda 21 Provincial de Málaga.

 

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