Biodiversidad

 

El atún rojo,

 

en peligro de extinción

Después de cerca de 3.000 años de explotación, el atún rojo (Thynnus thynnus) del Atlántico oriental y Mediterráneo está al borde de la extinción. Según denuncia organizaciones ecologistas, han bastado diez años de desarrollo descontrolado de la industria de pesca al cerco y engorde de atún en el Mediterráneo para poner a esta especie en peligro

© Domestication of Thunnus Thynnus Symposium (DOTT) 2002, Cartegena, Spain
© Domestication of Thunnus Thynnus Symposium (DOTT) 2002, Cartegena, Spain

Las poblaciones de atún rojo han descendido de forma alarmante en las últimas décadas.

Existen dos poblaciones de atún rojo del Atlántico: la reserva occidental más pequeña ha descendido en casi un 90% desde los años 70y ha sido clasificada como gravemente en peligro de extinción y la reserva oriental más grande, con desoves en el mar Mediterráneo, está clasificada actualmente como en peligro de extinción, pero de hecho está en peligro de extinción comercial y biológica total. Ambas poblaciones están siendo  sometidas a pesca excesiva de forma sistemática.

Durante siglos se ha pescado el atún rojo en el Mediterráneo. En la actualidad, la pesquería mediterránea es la más grande del mundo de esta especie.

Según las cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), corresponde a esta pesquería aproximadamente un 73%de todas las capturas declaradas.

El atún rojo ha sido una parte importante de la cultura mediterránea durante 12.000 años y ha sido pescado desde hace más de 2.600 años.

Tradicionalmente se capturaban ejemplares adultos gigantes mediante el uso de almadrabas en pesquerías artesanales. Este método puede ser muy selectivo y sostenible. Sin embargo, la llegada de los cerqueros de tecnología avanzada y de la pesca con palangre han sustituido casi por completo a las almadrabas. Todavía quedan algunas, pero sus capturas han descendido hasta un 80% en los últimos años.
Actualmente se captura principalmente mediante redes de cerco.
Estas redes son responsables actualmente del 60-80% de las capturas de atún rojo en el Mediterráneo. Las flotas operan por todo el Mediterráneo, pero especialmente en el mar Tirreno, mar de Liguria, estrecho de Sicilia, Mar Egeo y el mar de Mármara. La mayor flota procede de Francia; otros países con flotas de redes de cerco son Argelia, Croacia, Grecia, Italia, Libia, Malta, España, Marruecos, Túnez y Turquía.
En la actualidad, la mayoría de las capturas de atún rojo en el Mediterráneo se transfieren a las granjas de atunes: jaulas en las que los atunes son engordados principalmente para el lucrativo mercado japonés de sushi y sashimi. En 2004, se transfirieron alrededor de 22.500 toneladas de atún rojo del Atlántico a las granjas de atunes del Mediterráneo, lo que supone casi dos tercios del cupo anual total del Mediterráneo y el Atlántico oriental.

El número de granjas de atunes aumentó exponencialmente desde 1996, en que apareció la primera hasta llegar hoy en día a más de 40. Las granjas se encuentran actualmente a poca distancia de la costa en España, Italia, Malta, Croacia, Turquía, Chipre, Túnez y Libia. Esto explica, según WWF, por qué la mayoría de los atunes rojos se capturan ahora en el Mediterráneo mediante redes de cerco: éste es el único método de pesca que permite la captura de atunes vivos para poder trasladarlos.

El atún rojo ha sido valorado desde hace mucho tiempo en el Mediterráneo, donde creó riqueza y proporcionó alimento a numerosas civilizaciones. Esto contrasta fuertemente con Norteamérica, donde antes de los años 60 sólo se podía vender como alimento para animales de compañía.

Matanza por escopeta de atún en granja de atún antes de transporte de Mediterráneo. © Domestication of Thunnus Thynnus Symposium (DOTT) 2002, Cartegena, Spain
Matanza por escopeta de atún en granja de atún antes de transporte de Mediterráneo. © Domestication of Thunnus Thynnus Symposium (DOTT) 2002, Cartegena, Spain

Pero en los años 60, los mercados internacionales para atún enlatado y fresco se desarrollaron después de la invención del palangre, las redes y los equipos de congelación que permitían enviar el  atún a puntos lejanos. En poco tiempo, un gran número de pescadores con red de cerco estaban capturando atunes rojos en pequeños bancos para su enlatado.

En los años 70 la atención se desvió hacia los atunes rojos para el mercado japonés, donde esta especie se convirtió de pronto en un manjar muy codiciado para sushi y sashimi.
Los pescadores de palangre, de arpón y de redes de cerco se centraron en los gigantes, inducidos por los elevados precios pagados en Japón, que consume el 40% de los desembarcos de atún a nivel mundial.  Estas flotas están utilizando medios cada vez más sofisticados para dar con los atunes, incluidas las avionetas de observación y equipos de sónar.
El último avance, las explotaciones de atunes en granjas del Mediterráneo, podría ser la puntilla para la población oriental en vías de extinción.

Las poblaciones de atún rojo han disminuido de forma alarmante en las últimas décadas.

Las poblaciones dieron síntomas de sobrepesca por primera vez a finales de los años 60. Pero, a pesar de las diversas medidas de gestión y conservación introducidas por la ICCAT (Comisión internacional para la conservación del atún del Atlántico), desde entonces, las poblaciones siguieron descendiendo debido a la sobrepesca continuada.
El número de adultos que desova en la población occidental se calcula actualmente en tan sólo un 13% del valor de la cantidad ya mermada en 1975,con una mortalidad debida a la pesca todavía en aumento para el pez adulto. Esta población está  sometida a sobrepesca y gravemente amenazada.

La pesca actual de la población del este, el último reducto de la especie, es tan tremenda que supera en tres veces lo que la población puede sustentar.

Según WWF esta población está en peligro de extinción total. Aunque la mayor amenaza para al atún rojo del Atlántico es en la actualidad la sobrepesca y la pesca ilegal en el Mediterráneo, la especie no está mucho más segura en otros lugares.
La pesca estuvo limitada en otro tiempo al Atlántico occidental y el Atlántico oriental. Sin embargo, en la última década, se han implantado nuevas pesquerías en el Atlántico central, donde se congregan atunes rojos procedentes de las poblaciones tanto del este como el oeste. Esto significa que en la actualidad están siendo pescados a lo largo de todo su recorrido. Y si la gestión es difícil en aguas nacionales costeras, ya casi resulta imposible en alta mar.

“Las poblaciones de atún rojo han descendido de forma alarmante en las últimas décadas. Existen dos poblaciones de atún rojo del Atlántico: la reserva occidental más pequeña ha descendido en casi un 90% desde los años 70 y ha sido clasificada como gravemente en peligro de extinción y la reserva oriental más grande, con desoves en el mar Mediterráneo, está clasificada actualmente como en peligro de extinción”.

Almadraba. © M. San Felix
Almadraba. © M. San Felix

Problemática

 

En su informe Situación del atún rojo, publicado en 2007, Ecologistas en Acción señala la problemática principal que afecta a esta especie:

-Pesca pirata: Gran parte de la reducción de la población adulta de atún rojo en el mediterráneo se debe a los barcos que operan bajo bandera de conveniencia, buques que navegan con la bandera de un país que no controlan que estas embarcaciones cumplan la legislación internacional. Estos barcos no informan de sus capturas y no cumplen con ninguna de las regulaciones internacionales establecidas para la gestión y conservación del atún rojo. Estos barcos operan en los meses de desova y prefieren el atún de derecho, que son peces que aún no han llegado a reproducirse, agravándose la situación del stock.

Estos buques piratas son palangreros de 55 a 65 metros de eslora, es decir buques que disponen de un cordel largo y grueso de hasta 100 kilómetros del que penden a trechos unos ramales con unos 2.000 anzuelos en sus extremos. Estos barcos pescan tanto atunes que aún no han depositado sus huevos, como atunes subadultos que no han sobrepasado los 3 años de edad.

Además, esta flota dispone de avionetas de apoyo que realizan vuelos rasantes buscando los bancos de túnidos. Una vez encontrados depositan sobre éstos boyas electrónicas con localización GPS, para transmitir a los pesqueros la localización exacta de las presas. Hay que remarcar que el empleo de avionetas durante la época de freza está explícitamente prohibido.

-Relación granjas de engorde y pesca de cerco. El suministro de atunes para su engorde en las granjas marinas depende directamente de la pesca de cerco. Se ha visto que las importaciones de atún rojo procedentes de las granjas han aumentado mientras que las capturas declaradas por los barcos cerqueros han disminuido. La única explicación a este hecho es la pesca ilegal, ya que la mayoría de atún de las granjas de engorde proviene de los cerqueros.

El mercado de pescado, Tokio, Japón. © WWF-Mediterranean / P. Guglielmi
El mercado de pescado, Tokio, Japón. © WWF-Mediterranean / P. Guglielmi

Según la FAO “desde 1996, el porcentaje de atún rojo para engorde se han incrementado continuamente, de forma que la mayor parte de los atunes capturados en el mediterráneo se destinan a jaulas de engorde.”

Todos los países mediterráneos que engordan atún, importan atún rojo procedente de otros países para engordarlos en sus granjas y la mayoría de países que capturan atún rojo están implicados en su trasporte hasta el lugar de engorde.

Este mercado entre países hace que la información suministrada por estos a los organismos internacionales sea confusa y muchas veces errónea. Este hecho no hace más que favorecer la pesca ilegal.

El engorde de atún rojo en jaulas flotantes es una de las actividades más lucrativas ligadas a la explotación de los recursos vivos marinos en el engorde de individuos de atún rojo en jaulas flotantes. Esta especie es capturada mediante diferentes técnicas en el Mediterráneo y alimentada artificialmente con peces y cefalópodos con el fin de incrementar en contenido en grasa del músculo de este pez y alcanzar precios mayores en los mercados japoneses.

Los pioneros en el engorde de atún rojo fueron los japoneses sobre los años 70, siendo introducida en Europa sobre los años 90. Esta actividad ha sido restringida al Mediterráneo, siendo pionera España, concretamente la región de Murcia, en su desarrollo. Otros países continuaron con la expansión de las jaulas de engorde de atún, muchas veces bajo capital español. Estos países han sido Croacia y Malta, seguidos en los últimos años por Italia, Túnez, Turquía, Grecia y Chipre. El crecimiento de esta industria ha sido rapidísima en este siglo, con una producción en 2003 de 21.000 a 23.000 toneladas, frente a las 6.000 producidas en el año 2000.

- Capturas ilegales. Para transportar el atún desde los caladeros hasta las granjas se utilizan remolcadores. Se sospecha que durante el transcurso de estas operaciones mueren bastantes atunes, que no serán utilizados para el engorde. Estos atunes son transferidos a buques congeladores donde son exportados principalmente a Japón.

Estas capturas no llegan a Japón directamente, si no que primero van a una serie de países del sudeste asiático, como China, donde son reprocesados, empaquetados y transportados bajo una denominación deferente “sashimi”. De esta forma se consiguen introducir atunes pescados ilegalmente en el mediterráneo en el mercado japonés bajo una “apariencia de legalidad”.

Plan de recuperación del atún rojo

 

Ante la situación de explotación excesiva, en 2007 la UE aprobó el plan de recuperación del atún rojo del Atlántico Este y Mediterráneo, de quince años, que se reexaminará periódicamente en función de los dictámenes científicos para mantener su eficacia. El primero de esos exámenes tuvo lugar en 2008 y los siguientes cada dos años. Las medidas principales, muchas se introducen por primera vez, consisten en lo siguiente:

- Reducción progresiva del nivel del total admisible de capturas de 32.000 toneladas en 2006 a 25 500 toneladas en 2010.

- Aplicación del Programa de Inspección Internacional Conjunta que, por primera vez, permitirá a una parte contratante inspeccionar el buque de cualquier otra parte contratante en alta mar.

- Ampliación significativa de las temporadas de veda en que está prohibida la pesca de atún rojo: los grandes palangreros pelágicos de más de 24 metros (del 1 de junio al 31 de diciembre); la pesca con redes de cerco (del 1 de julio al 31 de diciembre); la pesca con barcos de cebo vivo (del 15 de noviembre al 15 de mayo) y los arrastreros pelágicos (del 15 de noviembre al 15 de mayo).

- Incremento considerable de las tallas mínimas de desembarque autorizadas de 10 a 30 Kg.
- Introducción de un sistema de control global que abarca todas las etapas del proceso, desde la captura a la comercialización, pasando por el desembarque, el transbordo y la introducción en jaulas.

- Registro de todos los buques y almadrabas autorizados para pescar atún rojo, de modo que permitan disponer de una imagen clara de la capacidad de pesca.

- Ampliación de la prohibición de utilizar aeronaves para localizar concentraciones de atún rojo, de un mes (junio) a todo el año.

- Prohibición de transbordar atún rojo en el mar por los cerqueros. Además, todos los desembarques o las transferencias a jaulas de atún rojo deberán ser objeto de una notificación previa y de estrictas medidas de control.

- Introducción de un régimen de observación tanto para buques pesqueros como para piscifactorías de atún.

- Prohibición de todo tipo de comercialización de atún rojo y productos derivados que no vayan acompañados por los documentos que garanticen su origen, que no hayan sido capturados por buques autorizados o que no cumplan, por cualquier otra razón, las disposiciones del plan de gestión.

- Regulación de la pesca recreativa, autorizándose la captura de un único ejemplar de atún rojo por marea.

Sin entrar en la lista de especies prohibidas

 

El atún rojo no entrará en la lista de especies prohibidas del Convenio sobre el Comercio Internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres. La Unión Europea, a través de su Comité sobre comercio de flora y fauna silvestres, rechazó, el pasado mes de septiembre, la propuesta realizada por Mónaco, que pretendía prohibir el comercio internacional de la especie hasta que dejara de estar en peligro de extinción.

En concreto, los países de la UE, entre ellos España, han votado en contra de una iniciativa, impulsada por Mónaco, para clasificar al atún rojo “en peligro” dentro de un apartado determinado (el Anexo I) de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

El rechazo por parte de los países comunitarios supone que Bruselas no pueda defender en nombre de la UE el veto al comercio de atún rojo pero, en cualquier caso, Mónaco “va a seguir proponiendo su iniciativa”, según han explicado fuentes comunitarias.

Las negociaciones definitivas sobre esa hipotética prohibición no se celebrarán hasta marzo de 2010 en Doha (Qatar), fecha en la que se reunirán los países del mundo que han suscrito el convenio CITES.

“El atún rojo no entrará en la lista de especies prohibidas del Convenio sobre el Comercio Internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres. La Unión Europea, a través de su Comité sobre comercio de flora y fauna silvestres, rechazó, el pasado mes de septiembre, la propuesta realizada por Mónaco, que pretendía prohibir el comercio internacional de la especie hasta que dejara de estar en peligro de extinción”.

Impacto ambiental del engorde de atún

En el informe Situación del atún rojo, Ecologistas en Acción señala los siguientes impactos:

-Eutrofización del entorno costero: Si las instalaciones de engorde se producen cerca de la costa la cantidad de materia orgánica procedente de los excrementos producen problemas de eutrofización en la costa. Por otra parte el exceso de comida fresca no ingerida sedimenta en el fondo marino provocando una reducción del oxígeno al degradarse por bacterias. En algunas situaciones adversas (temporales, enfermedades o estrés) se puede producir episodios con una mortalidad elevada de atunes, los cuales son desechados al medio produciendo un grave impacto en el fondo marino por la elevada biomasa en descomposición.

Pocas instalaciones realizan un exhaustivo seguimiento del impacto de la actividad sobre el entorno costero y el fondo marino.

-Sobreexplotación de las especies utilizadas como alimento: La acuicultura es responsable del incremento de la pesca mundial que ha ocurrido en la última década. Por lo tanto otro impacto importante es el producido sobre los stocks de las especies capturadas para servir de alimento a los atunes. Una instalación puede consumir al día 20 toneladas de sardina, caballa y alacha. Por supuesto las pesquerías locales no pueden soportar esa tasa de explotación para suministrar alimento a las granjas de atunes.

Por lo tanto, las capturas se producen muchas veces sobre caladeros de países poco desarrollados que se sitúan en zonas productivas, generalmente sobreexplotados debido a la nula gestión pesquera con criterios de sostenibilidad.

-Transferencia de enfermedades: Debido a la gran cantidad de peces de otras áreas que se arrojan al mar, existe la posibilidad de la introducción de patógenos exógenos al sistema. Por ejemplo, en Australia en 1995 se detecto un herpes-virus en las aguas alrededor de jaulas de engorde de atún, matando al 75 % de la población de sardina y afectando a todo el ecosistema. Este contagio se repitió en 1998. Aunque el origen del virus es aun desconocido, existen muchas posibilidades de que se produjese debido a la gran cantidad de pescado congelado introducido en el medio marino para alimentar a los atunes.

Existe un grave riesgo por lo tanto al utilizar alimento fresco frente al alimento procesado como se utiliza en la alimentación de otras especies (dorada, lubina, salmón, etc.). El vertido masivo de al medio marino de alimento procedente de pescado importado puede ser una fuente de patógenos desconocidos a los cuales las poblaciones locales no están adaptados inmunológicamente.

-Extinción de las poblaciones salvajes de atunes: Por último el impacto más importante se produce sobre las poblaciones salvajes de atunes que son capturadas mediante cerco para su engorde fuera de toda regulación, esquilmando estas poblaciones en su paso por el Mediterráneo durante las migraciones reproductivas.

 

Fuentes:

WWF

Ecologistas en Acción

ICCAT (Comisión internacional para la conservación del atún del Atlántico)

Plan de Recuperación del atún rojo del Atlántico Este y Mediterráneo, Comisión Europea