Biodiversidad

Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía (España)-Marruecos

Chefchaouen, paraíso natural en la cordillera del Rif

Foto Emy Rubio
Foto Emy Rubio

La Declaración por la UNESCO de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía (España)-Marruecos, en octubre de 2006 ha generado un escenario transfronterizo muy atractivo y con una gran proyección de futuro. En los próximos números, ANDALUCÍA ECOLÓGICA-Medio Ambiente se centrará en esta Reserva de la Biosfera, situada en una doble encrucijada entre dos continentes, Europa y África, y dos mares, el Mediterráneo y el Océano Atlántico. Esta posición dota a las características naturales, sociales, históricas y culturales de su ámbito de una gran singularidad a nivel planetario, así como de una significativa complementariedad entre ambas riberas del Mediterráneo. La primera muestra del increíble valor de esta reserva, Chefchaouen.

El proceso de desarrollo de la Reserva de la Biosfera Intercontinental, promovida por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Reino de Marruecos y enmarcado dentro del Programa de Iniciativa Comunitaria INTERREGIII-A (2000-2006) Andalucía-Marruecos, ha estado presidido por un magnífico entendimiento, que ha posibilitado el trabajo en común. Se han celebrado 14 encuentros transfronterizos, que tienen su hito central en el celebrado en Rabat el mes de julio del año 2003, pues se culminó con la firma -entre la Consejería de Medio Ambiente y la Secretaría General de Aguas y Bosques y Lucha contra la Desertificación del Reino de Marruecos- de una Declaración de Intenciones para la Formulación de una Reserva de la Biosfera Transcontinental.

El buen entendimiento a todos los niveles ha sido una de las claves para la optimización de los esfuerzos realizados y esto -sumado a los valores que para la diversidad natural, cultural y social acoge el ámbito propuesto- representan la interesante adecuación de este proyecto a las determinaciones del Programa Hombre y Biosfera (Programa MaB, UNESCO 1971), especialmente en lo referido a las Reservas de la Biosfera transfronterizas. Este Programa Internacional aparece como el marco más adecuado para abordar este reto, cuyos fundamentos generales son, por una parte el reconocimiento explícito de la no funcionalidad de las fronteras políticas para el conocimiento y la gestión de los procesos ecológicos y culturales y, por otra, lo adecuado que resulta el enfoque del ecosistema para la conservación de la biodiversidad natural y cultural, favoreciendo el uso sostenible de los recursos derivados de esta diversidad.

Con la creación de esta Reserva se ha generado un gran espacio de comunicación y una oportunidad de acercar de una forma efectiva dos territorios que -a pesar de la fractura física que supone el Estrecho y sus diferencias políticas, religiosas y socioeconómicas- comparten aspectos de gran interés de su patrimonio natural y cultural.

Estos valores naturales y culturales están reconocidos en las legislaciones medioambientales y culturales tanto de Andalucía como de Marruecos, de hecho su ámbito se ha definido en torno a los Espacios Naturales Protegidos de ambas orillas. En Andalucía acoge un total de 19 espacios todos incluidos en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía ubicados en las provincias de Cádiz y Málaga y en Marruecos se incluyen 9 distribuidos en las provincias de Tánger, Tetuán, Larache y Chefchaouen en el norte del país.

El ámbito de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo se abre al Mar Mediterráneo formando un arco de 907.185,02 has. que -tras la fractura que originó el Estrecho de Gibraltar- dividió en sus dos secciones al sistema montañoso Bético-Rifeño. Esta forma arqueada y su proximidad al gran océano Atlántico suaviza su clima de forma que alcanza unos niveles de pluviosidad que llega a picos superiores a los 1.500 mm.

Esta historia geológica compartida ha funcionado como el sustrato para el desarrollo de las condiciones del medio natural en ambas orillas, generando grandes ecosistemas comunes en los cuales la litología, la geomorfología y los suelos, así como el clima junto a las especies vegetales y animales, se repiten en ambas riberas, teniendo en los bosques de pinsapos su expresión más conocida.

 

La historia humana ha sido fruto igualmente de un proceso largo y rico, su cercanía, tanto a los hitos costeros de penetración de las rutas comerciales de los pueblos del Mediterráneo como a las influencias del comercio del mundo Atlántico, ha generado una dinámica cultural, social y humana, paralela con la cultura andalusí como hito más significativo.

Los objetivos del proyecto de esta Reserva son, por tanto, muy variados de ahí la necesidad de contar con un instrumento puente que permita una visión global e integrada de todos los aspectos más determinantes y permita plantar soluciones operativas. El Plan de Acción y su correspondiente Programa de Cooperación suponen la materialización de ese instrumento puente, cuyas prioridades y ejes estratégicos se han concretado a partir de los objetivos generales de esta Reserva de la Biosfera Transfronteriza:

-Impulsar el desarrollo y la consolidación de la red de espacios naturales protegidos del Sur de Andalucía y el Norte de Marruecos.

-Promover un modelo de desarrollo sostenible favoreciendo la puesta en valor y la conservación de los recursos naturales y culturales específicos y compartidos en el ámbito de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, así como el desarrollo social y económico de las poblaciones locales implicadas.

-Promover herramientas comunes de gestión y coordinación de los recursos naturales y humanos en ambas orillas.

 

Chefchaouen

La provincia de Chefchaouen -o Chaouen o Xauen – encierra una gran belleza, como se puede apreciar en las imágenes que ilustran este texto, obras de la empresa Bioestrategia de Andalucía. La provincia es principalmente montañosa, ya que está situada en la Cordillera del Rif, la más septentrional de Marruecos. El punto más elevado es el Jbel Lakraa con 2.159 metros.

El interior de la provincia ofrece paisajes naturales impresionantes con múltiples posibilidades para los aficionados al senderismo y la naturaleza.

Los numerosos ríos - oueds - superficiales y subterráneos han creado gargantas, cuevas y formaciones rocosas muy espectaculares como el famoso Puente de Dios en el Oued Farda.
Aparte de las amplias extensiones de bosques de cedros y abetos se puede encontrar en algunas de las cotas superiores, a los 1500 metros, una especie poco común: Abies maroccana, una variante de la especie española Abies pinsapo, reliquia de periodos más fríos.

En las montañas calizas se conservan también encinas, pinos y acebuches (olivos silvestres) y una amplia variedad de plantas aromáticas y medicinales.

Para los amigos de la ornitología aquí se puede avistar el águila real, elanios comunes y busardos, entre otros. En algunas zonas de bosques y barrancos se puede ver también el mono del Rif, el macaco (Macaca sylvanus), conocido localmente como “mgou”.

La provincia de Chefchaouen cuenta con un litoral de 120 km en el Mar Mediterráneo desde la desembocadura del Oued Laou y al Cabo de los Pescadores que bordea El Jabha. Es su aspecto salvaje que confiere su peculiar belleza a esta costa muy diversa que alterna acantilados, playas y desembocaduras de ríos.

Chefchaouen es una pequeña ciudad encantadora de unos 40.000 habitantes que se encuentra a unos 100 kilómetros de Ceuta en las faldas de los montes Tisouka (2.050 metros) y Megou (1.616 metros) de la Cordillera del Rif, que se elevan por encima del pueblo como dos cuernos, dando así nombre a la ciudad (Chefchaouen en berebér significa “mira los cuernos”). A unos 600 metros de altitud y con muy poco tránsito de coches, se respira un aire limpio y fresco que invita a quedarse unos días para descubrir la belleza del lugar y su entorno.

Chefchaouen es un asentamiento fronterizo en varios aspectos dado que supone el contacto entre dos países representativos del norte marroquí, el pays de Jbala y el de Rhomara, el último asentamiento propiamente urbano antes de adentrarse en las montañas rifeñas y la bisagra que separa el sector rifeño en el cual se mantiene una estructura socioeconómica basada en los recursos tradicionales de la que se ha generalizado el cultivo del kiff. Esta pequeña ciudad, por otra parte, comparte con todo el sistema urbano del norte de Marruecos los grandes hitos de su conformación, de ahí el interés de presentar sintéticamente su tejido urbano.

La población se sitúa en un punto intermedio de las rutas Tetuán-Fez y Tetuán-Melilla, emplazándose en una cota intermedia de un macizo calizo de cuyo pico máximo (Jbel Bouhalla) alcanza los 2.170 metros. Este emplazamiento es muy rico en recursos hídricos que se manifiestan tanto en la cantidad de fuentes que jalonan la ciudad como en la inmediata presencia del Río Ras el Maa, así como en el nombre del vecino Parque Nacional: Talassemtane o fuente fría.

Actualmente, Chefchaouen es una ciudad muy dinámica y cuya fisonomía recuerda a los pueblos de las montañas béticas andaluzas, su medina se encarama sobre las duras calizas y resuelve su viario con cuestas o escalonados.

Chefchaouen cuenta en la actualidad con una población censada de 35.000 habitantes y mantiene una economía mixta teniendo en el comercio, el turismo y su función como capital de la provincia, sus sectores más activos aunque se mantienen talleres artesanales, sobre todo telares y alfarería. Igualmente están presentes cultivos agrícolas en secano de frutales, cereales, olivos y hortalizas, junto a la ganadería y los aprovechamientos del bosque, entre los cuales destaca la recogida de leña.

El espléndido asentamiento del pueblo de Chefchaouen tiene también su faceta física y microclimática propia, ya que se emplaza justo al pie de un contacto de materiales calcáreos del liásico con materiales margosos del cretácico donde mana gran parte del agua que se almacena en los montes que le asoman, le dan nombre y, a su vez, le abrigan. Tan sabio emplazamiento tiene, pues, además de su faceta defensiva, una explicación microclimática, que recuerda al de Tánger, abrigado tanto de los vientos fríos y secos del este como de los húmedos del atlántico.

Esa sierra calcáreo-dolomítica se prolonga de manera paralela a la sierra numídica de areniscas hasta llegar al estrecho. Dicha prolongación se observa a lo largo del recorrido comprendido entre Chefchaouen y Tetouan y se aprecia la prominencia del relieve calizo (al Este) con un modelado bastante distinto del que presentan las, aún observables, estribaciones sureñas de la sierra numídica situadas al oeste. Se puede apreciar que la masa maciza calcáreo-dolomítica del secundario predomina sobre los depósitos de los fondos marinos trasladados sobre otra masa, de edad triásica y menos compacta, formada por materiales sedimentarios plegada y metamorfizada. Una vez más se aprecia la línea de contacto de los distintos materiales, que viene marcada aproximadamente por la franja de asentamientos humanos. Más arriba de esa franja, el relieve es tan pendiente y compacto que apenas genera unos suelos esqueléticos posibilitando la vida a especies de gramíneas, algunas herbáceas perennes y otras espinosas de altitud. En cambio, más debajo de dicha franja, los glacis permiten la formación de suelos un poco más profundos aunque siempre heterogéneos. A este nivel, cabe una agricultura tradicional de montaña media-baja y un arbolado frutal disperso. Esa franja es la que corresponde a la vegetación potencial de encinares, acebuchales y lentiscales con hileras de chopos y fresnos a lo largo de los arroyos. Actualmente la transformación de lo potencial, combinado con el desarrollo de lo actual, ha resultado en un paisaje rural típicamente de montaña mediterránea con su distribución de usos en altura y mostrando la evolución que viene sufriendo tanto en el espacio como en el tiempo.