Biodiversidad

Para la comunidad científica, ecologistas, así como para la UICN (Unión Internacional par ala Conservación de la Naturaleza) no hay dudas: las orcas del Estrecho deberían ser catalogadas como especie en peligro de extinción. Sin embargo, el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas considerada a ésta solamente como especie de interés especial, mientras que en el  Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía, editado por la Consejería de Medio Ambiente, se señala que los “datos son  insuficientes para evaluar su estado de conservación”. Situación ésta paradójica que, según los expertos, lleva a no tener ninguna medida de conservación o recuperación, dejándola así, a su suerte.

Especie de interés especial, vulnerable o peligro de extinción, esa es la encrucijada en la que se encuentra la orca del Estrecho, un cetáceo que se alimentan del atún rojo. Instituciones como la Unión Europea ignoran las recomendaciones científicas, ecologistas y empresariales sobre la necesidad de reducir las capturas de atún en el Mediterráneo, principal alimento de este cetáceo. La conservación de esta especie conllevaría a su mismo tiempo la conservación de su presa el atún rojo, ya que, a pesar de que la orca le roba el atún al pescador, es muy posible que protegiéndolo, la orca permita que los stocks se recuperen, convirtiéndose en un aliado para los pescadores del Estrecho. Esta relación también la recoge el citado Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía, donde, en el capítulo de amenazas, se destaca que, “la orca no tiene prácticamente depredadores naturales, si exceptuamos el hombre, pero que ha existido una cierta interacción desde siempre entre pescadores y orcas en la zona del Estrecho de Gibraltar, particularmente en las almadrabas u otros sistemas de pesca del atún, pero no hay datos que la cuantifiquen”.

La orca es uno de los siete cetáceos que se pueden encontrar en el Estrecho de Gibraltar. Una de las más vulnerables son las orcas. Animal milenario, su historia va muy ligada a la del Estrecho y a la de la pesca del atún. De ahí que una de sus principales amenazas proceda de la sobreexplotación causada por la captura masiva de atunes desde cerqueros que utilizan las altas tecnologías para poder encontrar hasta el último banco de atunes, que en la mayoría de los casos no han podido ni siquiera realizar la puesta. Este tipo de pesca se desarrolla en el Mediterráneo, y está dejando en entredicho la supervivencia de estos túnidos.

Por otro lado, el tráfico marítimo del Estrecho y la contaminación acústica y marina por vertidos de hidrocarburos o aguas fecales también pueden estar incidiendo de forma negativa en estos mamíferos marinos. Desde los colectivos científicos más importantes a nivel internacional no se tienen duda: hay que desarrollar planes específicos de conservación y recuperación.

La localización de la orca en el área del Estrecho está directamente relacionada con su dieta. Dos de estos grupos, se observan a lo largo de la costa gaditana durante la época en la que se ubica la Almadraba capturando el atún rojo, desde marzo hasta junio aproximadamente. Estos dos grupos se alimentan exclusivamente de atún rojo mediante la persecución de los bancos de dicha presa, cuando la misma se encuentra penetrando en el Mar Mediterráneo para el desove nadando por aguas poco profundas de la costa de Cádiz. Los otros tres grupos se observan en la parte central del Estrecho de Gibraltar durante julio y septiembre, momento en el que el atún rojo se encuentra abandonando el Mar Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar.

Una difícil relación la del pescador y la orca. Los bancos de atunes (cada ejemplar pesa cientos de kilos) cruzan el Estrecho dos veces al año. En primavera van a desovar al Mediterráneo y en verano vuelven al Atlántico. El precio se ha disparado y con él las capturas, el número de pescadores y los buques que los persiguen.

Tradicionalmente, las orcas acechaban a los atunes durante media hora: en la persecución, orca y atún podían llegar a recorrer ocho kilómetros. Cuando los atunes caían exhaustos eran devorados. Eso era tradicionalmente, porque en los últimos años, con la proliferación de la pesca del atún, las orcas han mejorado la técnica.

Esta es especialmente útil en verano, cuando decenas de barcos se lanzan a la pesca de la piedra: los pescadores tiran una piedra al mar con un sedal atado; cuando la piedra llega al fondo, el sedal se suelta y el anzuelo comienza a subir hacia la superficie. En esa subida a gran velocidad, el atún pica el anzuelo al confundirlo con otro pescado.

Los pescadores tardan horas en fatigarlos hasta subirlos a bordo. Y es ahí cuando espera la orca, que de un bocado puede llevarse medio atún.

“Delfín demonio”

 

La historia de la orca siempre ha venido precedida de la mala fama. Ya en 1758 fue clasificada por Linnaeus –considerado como uno de los padres de la ecología- con el nombre de Delphinus orca o "delfín demonio". En 1860, se creó el nuevo género, Orcinus, debido a las diferencias entre esta especie y los delfines más pequeños. A pesar de ser erróneamente conocida como "Ballena Asesina", la Orca es en realidad el más grande de los delfines. Este nombre fue dado en el siglo XVIII por marineros españoles, quienes apodaron a estas criaturas asesina-ballenas, o “asesina de la ballena” debido a que observaron cómo un grupo de orcas era capaz de matar a una gran ballena, de esta manera esta denominación se tradujo inadecuadamente al inglés como “killer whale. Así, mientras que sus primos los otros delfines gozan de la simpatía del público como animales inteligentes, tiernos, juguetones y cariñosos, entre otros atributos positivos, la Orca, por su parte, y a pesar de compartir las características generales de todos los delfines, se lleva la peor parte de nuestros prejuicios.

El temor que inspira la orca ha provocado que hoy día se siga disparando a las orcas clandestinamente en varios países por el temor que despierta a pescadores y navegantes.

 

“La orca es uno de los siete cetáceos que se pueden encontrar en el Estrecho de Gibraltar. Una de las más vulnerables son las orcas. Animal milenario, su historia va muy ligada a la del Estrecho y a la de la pesca del atún”.

 

Características

 

Posee el cuerpo bien robusto, cuyo patrón de coloración es característica y predominantemente negro, a excepción del vientre, una mancha blanca situada por detrás del ojo, y otra ubicada atrás de la aleta dorsal de color blanco grisácea llamada “montura”. Su cabeza es cónica y carece de pico bien definido. Presenta de 10 a 14 pares de dientes en ambas mandíbulas.

Sus aletas pectorales son grandes y redondeadas, poseen una aleta dorsal insertada en la mitad del dorso por delante de la montura. Presentan un marcado dimorfismo sexual donde el macho presenta aletas pectorales y caudal muy desarrolladas y una dorsal que comienza a desarrollarse al alcanzar la madurez sexual y va tomando forma triangular, considerablemente más grande que las hembras la cual puede llegar a medir hasta 1.8 metros. En el caso de hembras y juveniles, esta última es falcada y de menor tamaño. Su tamaño varía entre los 6- 8 metros en los machos, con un máximo de 9,75 metros, y 5- 6 metros en las hembras, con un máximo de 8,5 metros. El peso puede variar entre las 4-6 toneladas y 2,5-3,5 toneladas respectivamente para machos y hembras.

La madurez sexual se alcanza con una longitud de 6 metros en los machos y 4,5 metros en las hembras, y una edad entre los 12-16 años y 6-10 años, respectivamente. Se estima que las hembras pueden llegar a vivir unos 50 años como media y que durante este período pueden parir entre 5 ó 6 crías. Los machos viven una media de 29 años. La época de apareamientos entre los miembros de una familia parece ser que se alarga todo el año. Tras un período de gestación estimado entre 12 y 16 meses nace una cría de 2 - 2,5 metros.

Ubicación

 

Las orcas se encuentran en todos los océanos del mundo y la mayoría de los mares, incluyendo el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo. Frecuentan las aguas polares, donde hay un total de más de 800.000 ejemplares (180.000 en el Ártico y 700.000 en el Antártico). Son especialmente numerosas en las frías aguas del Pacífico Norte entre Canadá y Estados Unidos. En el océano Atlántico se ha estimado la población de orcas en unos 70,000 ejemplares. Islandia y Escandinavia son los lugares con mayor concentración de orcas en Europa. En la costa atlántica de América del Sur son más abundantes en Argentina, Uruguay y en el sur de Brasil. Se sabe que las orcas también se distribuyen en aguas tropicales, se han producido avistamientos ocasionales en Filipinas e Indonesia.

La población mundial de Orcas parece consistir de subpoblaciones especializadas o diferenciadas tanto en  morfología, como comportamiento, ecología y genética, para adaptarse a las diferentes condiciones ambientales. Esto ha llevado a muchos investigadores a postular la existencia de razas, eco tipos, subespecies e incluso diferentes especies.

Su alimentación esta basada en una gran variedad de presas, distinguiéndose la alimentación de las residentes y las transeúntes o pelágicas. En el primer caso se alimentan de presas no muy grandes, especialmente salmones, mugilidos, etc. Las familias errantes son capaces de aprovechar cualquier presa, desde atunes, cefalópodos, focas, pingüinos e incluso otros cetáceos. Una característica de su comportamiento alimenticio es la colaboración entre los ejemplares para capturar una presa. En este sentido son frecuentes las cacerías grupales y el desarrollo de  varamientos intencionales para capturar a alguna de sus presas.

Estructura social

 

 Se caracterizan por poseer una estructura social bastante compleja, viviendo durante toda su vida dentro de grupos familiares liderados matrilineales, es decir por la hembra de más edad, que en general posee algún grado de parentesco con al mayoría de los miembros del grupo. Los estudios han demostrado que cada grupo tiene su propio repertorio de vocalizaciones, llamado “dialecto”, el cual varía de acuerdo a los diferentes grupos aunque  contiene elementos básicos que comparten entre todos ellos.

Comúnmente se encuentran grupos familiares de tres a 25 individuos. Según estudios realizados en Canadá, existen dos grupos bien definidos: residentes y transientes. Los grupos transientes suelen vivir en grupos más pequeños entre uno y siete individuos, recorriendo grandes áreas marinas y alimentándose principalmente de mamíferos. Vocalizan menos que los grupos residentes, suelen cambiar bruscamente de dirección de nado y permanecen debajo del agua hasta 15 minutos. Los grupos residentes tienen un rango de hogar más pequeño, forman grandes grupos familiares, vocalizan frecuentemente, mantienen rutas de navegación predecibles y rara vez están más de 10 minutos sumergidos. Ambos grupos son activos, realizando saltos y despliegues corporales acrobáticos.

 

"Las orcas se encuentran en todos los océanos del mundo y la mayoría de los mares, incluyendo el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo. Frecuentan las aguas polares, donde hay un total de más de 800.000 ejemplares (180.000 en el Ártico y 700.000 en el Antártico). Son especialmente numerosas en las frías aguas del Pacífico Norte entre Canadá y Estados Unidos". 


Fuentes:

CIRCE (Conservación, Información y Estudios sobre los cetáceos)

Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente

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