Ciencia y Salud

 

Si piensa que el Aloe Vera es algo nuevo, producto de una necesidad de la sociedad actual que responde a una estrategia industrial, se equivoca. Puede que su boom comercial sí lo sea, pero sus propiedades curativas son conocidas desde la antigüedad. Los chinos fueron los primeros en usarla. Existen numerosos documentos históricos de los egipcios, griegos, romanos, árabes, indios y chinos que informan sobre su empleo para propósitos curativos y cosméticos.

En el siglo I d.c. Dioscórides, en su famoso Herbario Griego, lo describió intensamente por sus virtudes medicinales y cosméticas. Introducida por los árabes en Estepona (Málaga), crecen las primeras plantaciones en la península, extendiéndose por toda la ribera Mediterránea, aunque posteriormente el uso de los fármacos modernos relegaron a ésta y otras plantas medicinales al olvido. El redescubrimiento del valor terapéutico del aloe se produce tras los devastadores efectos de la bomba atómica: las quemaduras causadas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki se curaron más rápidamente. Actualmente el cultivo del aloe se perfila como una “nueva industria” ya que existe un mercado potencial conocedor de las propiedades beneficiosas del aloe y sus productos.

La planta de Aloe Vera es originaria de África Oriental y Meridional. A pesar de su apariencia parecida al cactus pertenece a la familia de las Liliáceas –en la que se incluye el ajo, cebolla, espárrago o el puerro-. Existen más de 200 especies diferentes, aunque destaca como posiblemente la más eficaz para su explotación como planta medicinal la Aloe Vera Barbadensis Miller. Sus hojas perennes son duras, en forma de lanza, dispuestas en grandes rosetones y su color varia desde el gris verdoso hasta el verde brillante.  

Propiedades

Todas las plantas de Aloe tienen propiedades curativas, sobre todo las adultas de tres años aproximadamente desde que han hecho la flor. El Aloe Vera ha sido considerada desde tiempos remotos como una planta milagrosa para aliviar problemas de salud. El uso del aloe está especialmente indicado para los cortes y heridas, quemaduras, exposición excesiva al sol, infecciones dérmicas, eczemas y acné, picaduras de insectos, manchas en la piel, dolores musculares, herpes labial, problemas intestinales y/o digestivos, úlceras y llagas en la piel o exposición a radiaciones por rayos X. Según los estudios de diversas instituciones y universidades de los Estados Unidos y otros países del mundo, el Aloe es nutritivo, inhibidor del dolor, anti-inflamatorio, cicatrizante, bactericida, digestivo, fungicida, depurativo, regenerador celular, antibiótico, energetizante, antiséptico, coagulante, antiviral, desintoxicante. El aloe actúa como un filtro depurador del organismo, elimina los venenos y desechos de las células, reestructura y revitaliza la médula ósea, reactiva el sistema inmunitario y estimula la producción de endorfinas para calmar el dolor.

Sin embargo, en cualquier caso, siempre se debe consultar al especialista médico por si existiera alguna incompatibilidad personal con la administración del aloe.

Creencias

El Aloe Vera o Sabila, como se le conoce en Sudamérica, es una planta de gran poder. La N.A.S.A., la ha escogido, entre otras, como planta que absorbe el noventa por ciento de la toxicidad que producen materiales como PVC, fibra de vidrio, barnices, pinturas, así como también las radiaciones que emiten ordenadores, televisión y demás aparatos electrónicos.

En muchos lugares, se trataba como un ser guardián y portador de buena suerte, pues, según sus creencias, protege los hogares y negocios de quienes la cuidan. Se recomienda tener siempre una planta en el lugar social de la casa. En Sudamérica, México y América Central, está muy extendido su uso en este sentido, colocándola junto al camino de acceso a la casa, o junto a la puerta de entrada, para detectar y absorber la energía extraña o negativa de los lugares que habita. Se suele poner a la planta un lazo rojo cuando se invoca amor y un lazo verde cuando se invoca la suerte. También la cuelgan de la raíz detrás de la puerta a la entrada de las viviendas para protegerlas. Es muy frecuente su uso en rituales chamánicos por su gran poder energético. Está comparada con el poder del diamante en el mundo mineral. En sentido místico, se le atribuye el poder de purificar el alma.

Cultivo

 

El cultivo se realiza en suelos sueltos, arenosos a franco-arenosos y calcáreos, con muy buen drenaje. Tiene dos enemigos naturales: el exceso de agua y el frío por debajo de lo 0ºC. Es muy resistente a la plagas y a la falta de agua. Su cultivo es mejor hacerlo en maceta de barro en vez de plástico. Ésta se llena con tierra normal de jardín con un 50% de turba, a partes iguales. En el fondo se pondrá un drenaje de dos dedos de grava. Se cubrirá la planta hasta el nacimiento de las hojas, esperando un par de semanas, para empezar su riego, así dará tiempo a cicatrizar sus heridas durante el trasplante. Situar la planta en lugar soleado y cálido, donde tenga mucha luz de sol. En el invierno, hay que protegerla del frío.

Su reproducción se hace mediante los hijuelos que le nacen alrededor. Cuando éstos tengan una altura de cuatro dedos, se han de separar de la planta adulta. Se puede hacer de dos maneras: Hurgando con los dedos, hasta encontrar su unión de madre e hijo, y la otra, sacándola totalmente de la maceta, separándola de la madre con más precisión y con todas sus raíces, aprovechando así, para recortar las raíces de la planta madre, si es que las tiene demasiado largas, y añadiendo abono vegetal orgánico en la tierra al plantarlo de nuevo. Hay que recordar, que no se puede regar durante las dos primeras semanas después de su transplante.

Hay muchos tipos de Aloe. Para evitar, que la planta se pueda polinizar por otra clase de Aloe y las semillas se vuelvan híbridas, hay que asegurarse de que no hay otros aloes cerca (recordar, que el viento es un agente polinizador muy activo). Si no se tiene seguridad, se debe cortar la vara de la flor a media altura, por debajo de donde están las flores, antes de que se abran. El resto de la vara se saca fácilmente cuando ésta quede seca.

La eliminación de las malas hierbas y las labores que favorezcan la aireación del suelo y fortalezcan el enraizamiento, son las similares a otros cultivos. Especial atención merece el “desahije”, antes mencionado y el “despunte” o eliminación de la inflorescencia de la planta cortándola desde su base.

Las hojas, cuya savia se utiliza, son carnosas, miden unos 50 cm de largo, 10 ó 20 cm de ancho y 5 cm de grueso. Si se las hace un corte exudan un líquido acuoso de sabor muy amargo, acumulado en células secretoras que rodean la región cribosa. Ya que la pared celular que las separa es muy delgada, el jugo fluye con facilidad. Hay que cortar las hojas de modo que la secreción pueda recogerse en un recipiente. A continuación se condensa el líquido poniéndolo al fuego o al baño María. Después de separar la espuma se le vierte en otro recipiente en el que se solidificará. Así es como llega al mercado y se elabora después en forma de preparados galénicos (gotas, píldoras, supositorios, etc). Es raro el empleo del áloe puro.

 

Enfermedades

El Aloe Vera es una planta bastante resistente a plagas y enfermedades, aunque ocasionalmente, puede ser atacada por pulgones o cochinillas. También, sobre todos en áreas de riego, pueden presentarse problemas de Oidium (“mal blanco”), Bacterium Aloe Pass, que produce marchitez y Phytium ultimum Trow que provoca pudrición de la raíz.

En agricultura ecológica el Oidium se combate con azufre, en una concentración de 4gr/l de agua, aplicándose semanalmente hasta la desaparición de la enfermedad. Para la marchitez bacteriana y la pudrición de la raíz se recomiendan prácticas preventivas que eviten la humedad como mantener aireado el suelo y sustituir aquellas plantas enfermas por plantas sanas.

 

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