Energía inteligente,

 

la clave para un planeta

 

también inteligente

La democratización de la energía, traducida en la llegada de electricidad barata y abundante a los hogares, ciudades y pueblos, cambió el funcionamiento del mundo. Pero hoy día, estas redes de suministro eléctrico reflejan una época ya obsoleta en la que su impacto en el medio natural no era una prioridad. Este sistema no estaba diseñado para gestionar una red global dinámica de demanda y suministro de energía. Toca convertir esta energía en inteligente. Es decir, en más eficiente. Y el protagonismo de las Entidades Locales en esta nueva gestión ambiental es cada vez mayor y necesario.

La energía se ha convertido en uno de los pilares que soportan el desarrollo de la sociedad actual, por lo que su disponibilidad y buen uso son ya una pieza clave a la hora de determinar el éxito o el fracaso de las economías mundiales. Sin embargo, los años de energía barata y relativamente infinita que se dieron durante gran parte del siglo XX han quedado atrás. Ahora nos encontramos en una época en la que las reservas probadas de petróleo y gas natural han dejado de aumentar año a año y el horizonte del 2050 para el primero de estos productos y 2075 para el segundo, se baraja ya como una posibilidad real para el agotamiento total de este tipo de recursos.

Ante la enorme dependencia tanto de la Unión Europea como, en particular, de España, que importa cerca de un 77 % de sus necesidades energéticas, la energía ha pasado a ser una prioridad.

La electricidad representa, actualmente, la forma más útil de energía, estando presente en todos los sectores de la sociedad. A partir de los años 20, la capacidad de los centros de producción de energía eléctrica comenzó una escalada aparentemente imparable, experimentando un crecimiento espectacular a partir de la década de los 50. No obstante, esta línea de imparable crecimiento sufrió un significativo retroceso durante los años 70, a raíz de la crisis del petróleo.

Hoy día la mayor parte de la potencia eléctrica consumida en el mundo es producida en grandes instalaciones centralizadas, en las que fuentes de energía diversas son transformadas en energía eléctrica para su posterior transporte a largas distancias hacia los consumidores finales.

La mayoría de las plantas de generación se encuentran situadas a grandes distancias de los centros de consumo. Por ello, es necesario dotar al sistema de una compleja infraestructura que permita transportar la energía y hacerla llegar a los usuarios en óptimas condiciones para su consumo.

En España, el crecimiento de la demanda de energía eléctrica que ha tenido lugar en los últimos años ha sido superior al crecimiento económico. Esta tendencia conlleva la saturación de las infraestructuras existentes y la necesidad de adaptarlas a las previsiones. Sin embargo, la construcción de nuevas líneas de transporte y distribución, subestaciones y nuevas centrales de generación se enfrenta actualmente a un creciente rechazo social, lo que hace cada vez más difícil la ampliación del actual sistema eléctrico.

Generación Distribuida

 

Una alternativa se puede encontrar en la Generación Distribuida (GD) que permitiría cubrir los picos de la demanda y evitar las interrupciones de suministro que preocupan a los responsables del sistema y a la sociedad en general. Contribuye, por tanto, a una mayor seguridad global en el suministro de energía y facilita la planificación del abastecimiento frente a previsiones inciertas de demanda.

La GD de energía ofrece a los clientes nuevas posibilidades para el suministro de electricidad, que de un lado reducen las inversiones necesarias y los costes, y del otro aumentan la fiabialidad y la calidad. El enfoque de acercar la generación y almacenamiento de energía a los puntos de demanda, garantizando al mismo tiempo una gran eficacia de la conversión y un impacto medioambiental mínimo, tiene el potencial suficiente para dar nueva forma a la producción y abastecimiento de electricidad en el futuro.

No existe consenso, a nivel mundial ni europeo, sobre qué es exactamente la GD, puesto que son múltiples los factores que afectan a su definición: tecnologías empleadas, límite de potencia, conexión a red, etc.

El DPCA (Distribution Power Coalition of América) la define como “cualquier tecnología de generación a pequeña escala que proporciona electricidad en puntos más cercanos al consumidor que la generación centralizada y que se puede conectar directamente al consumidor o a la red de transporte o distribución”. Por otro lado, la Agencia Internacional de la Energía considera como GD, únicamente, la que se conecta a la red de distribución en baja tensión y la asocia a tecnologías como los motores, mini- y microturbinas, pilas de combustible y energía solar fotovoltaica.

La penetración y crecimiento de la Generación Distribuida, está muy ligada a las energías renovables y otras tecnologías de alta eficiencia como la cogeneración.

Adicionalmente, las pérdidas netas del sistema eléctrico derivadas de la lejanía entre las fuentes generación centralizada y los puntos de consumo, se estiman en un 7-10% del total consumido. La GD entendida como generación junto a las fuentes de consumo, conlleva importantes reducciones en estas pérdidas. Así, la GD es un factor clave de cara a cumplir los compromisos adquiridos en materia medioambiental, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de combustibles fósiles.

El desarrollo actual de la GD tiene su fundamento en una serie de situaciones y medidas

adoptadas que actúan de forma conjunta como plataforma de lanzamiento de un nuevo modelo de negocio:

-Reestructuración del sector eléctrico, que elimina la planificación centralizada y establece la libre competencia de la generación.

- Saturación de la capacidad del actual sistema de potencia ante demandas fuertemente crecientes. Problemas de ubicación de las grandes centrales y ampliación de la infraestructura actual del sistema de potencia.

- Reducción de pérdidas en la red y del coste asociado a las infraestructuras que la soportan. Aproximadamente el 30 % de la inversión de las compañías eléctricas se dedica a cubrir costes de transporte y distribución y las pérdidas de potencia que se producen en las líneas, debidas al transporte de la energía,

- Avances tecnológicos en el desarrollo de las fuentes alternativas de generación y reducción de costes.

-Conservación de las fuentes de energía básicas: petróleo, carbón y gas natural. El actual sistema energético está agotando las reservas de combustible. A escala mundial, aproximadamente el 93 % de la energía consumida por el hombre proviene combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural- y de la energía nuclear, cuya utilización masiva conduce al agotamiento de sus reservas. Al ritmo de consumo actual, estas fuentes de energía terminarán agotándose o dejarán de ser económicamente rentables a medio plazo.

- Autonomía energética. Actualmente, la dependencia energética de las importaciones de España se sitúa en el 80 %, por encima de la media europea (50 %). Se trata, por tanto, de buscar y explotar fuentes de energía autóctonas, que permitan reducir la dependencia exterior en materia energética. La GD ofrece una estructura productiva más amplia que contribuye a la diversificación energética y potencia los recursos autóctonos.

-Reducción de las emisiones de gases y potenciación de la utilización de fuentes de energía renovable.

-Favorece el desarrollo de regiones aisladas y la inversión privada. La generación de energía eléctrica mediante energías renovables es muy apropiada para su implantación en zonas aisladas, a las que la red de transporte y distribución actual no llega. Esto favorece el desarrollo regional homogéneo de todo el país. Por último, la producción descentralizada de energía eléctrica representa una mayor oferta de posibilidades de inversión para la iniciativa privada, que, de esta forma, puede penetrar más fácilmente en el negocio de la generación. Este hecho ha dado lugar, en los últimos años, a una fuerte inversión privada en Investigación y Desarrollo de nuevas tecnologías.

“En España, el crecimiento de la demanda de energía eléctrica que ha tenido lugar en los últimos años ha sido superior al crecimiento económico. Esta tendencia conlleva la saturación de las infraestructuras existentes y la necesidad de adaptarlas a las previsiones”.

Barreras

 

Pero no todos los factores y agentes implicados contribuyen en la misma medida en el desarrollo de sistemas que promuevan iniciativas en el sector de la GD. Existen una serie de barreras que impiden la implantación masiva de este tipo de instalaciones:

-Barreras técnicas, que incluyen las relacionadas con el nivel de desarrollo de las tecnologías y con la interconexión de los sistemas de generación a las redes de distribución.

La falta de madurez de algunas tecnologías se traduce en menores eficiencias, fiabilidad o tiempo de vida y supone una barrera a su implantación que puede ser reducida incrementando la investigación y el desarrollo tecnológico e implementando proyectos de demostración.

-Barreras económicas. La falta de madurez de algunas tecnologías y la poca difusión que ello conlleva, hacen que los costes de la inversión inicial, así como el mantenimiento posterior, se disparen, resultando en una traba a su penetración. Todo esto, implica plazos de amortización muy altos que se traducen en un mayor riesgo para el inversor. Un mayor esfuerzo de investigación y desarrollo tecnológico y herramientas específicas de financiación de proyectos, subvenciones, primas e incentivos fiscales pueden ayudar a reducir riesgos y difundir la GD.

-Barreras regulatorias. Incluyen los problemas existentes a la hora de obtener licencias de instalación (problemas medioambientales, sociales, etc.), que involucran en muchos casos a autoridades locales, regionales y nacionales, haciendo el proceso largo y tedioso. Convendría, por tanto, agilizar estos procesos de resolución de propuestas.

Programa Energía inteligente para Europa

 

El programa Energía inteligente para Europa contribuye a acelerar la consecución de los objetivos en el ámbito de la energía sostenible. Por ejemplo, fomenta la mejora de la eficiencia energética, la adopción de fuentes de energías nuevas y renovables, una mayor penetración de dichas fuentes de energía en el mercado, la diversificación de la energía y de los carburantes, el incremento del porcentaje de la energía renovable y la reducción del consumo energético final. En este marco, se presta especial atención al sector de los transportes.

Los objetivos estratégicos del Programa Energía Inteligente para Europa, que en su convocatoria 2010 cuenta con un presupuesto que asciende a 104 millones de euros -de los que 56 millones están destinados a proyectos de promoción y difusión- son reforzar la cohesión económica y social y favorecer el desarrollo sostenible en el ámbito energético, mediante el apoyo financiero a medidas que contribuyan de manera equilibrada a los objetivos de seguridad del abastecimiento energético, competitividad y protección del medio ambiente.

El Programa Energía Inteligente para Europa se integra en el Programa marco para la Innovación y la Competitividad 2007-2013, que se basa en los objetivos europeos del 20-20-20 para el 2020. En enero de 2007, todos los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE se comprometieron a reducir sus emisiones en un 20%, a que el 20% de la energía proceda de fuentes renovables y aumentar el rendimiento energético en un 20% en el año 2020.

La Agencia Andaluza de la Energía, en colaboración con el Instituto para la Diversificación de la Energía (IDAE), organizó el pasado 23 de marzo una jornada de información sobre el Programa Energía Inteligente para Europa. En ésta se explicaron las novedades de esta convocatoria 2010 y las actuaciones que engloban los proyectos de promoción y difusión: los programas de Eficiencia Energética y uso racional de la energía (SAVE); Fuentes Renovables (ALTENER); Energía en el Transporte (STEER) y el programa Acciones Integradas, que incluye acciones locales sobre “Liderazgo Local Energético” y financiación para la eficiencia energética y energías renovables en Viviendas.

Así, dentro del apartado SAVE- Eficiencia Energética, se incentivan dos tipos de proyectos: Edificios energéticamente eficientes y comportamiento del consumidor. En el ámbito de la promoción de edificios energéticamente eficientes, se fomentará la conversión de edificios, tanto no residenciales como multiresidenciales, para hacerlos más eficientes en el uso de recursos energéticos. Respecto al comportamiento de consumidores, las acciones que se financiarán son aquellas que tengan como fin ayudar a los usuarios a escoger los productos más eficientes, así como las campañas de concienciación que, basándose en las necesidades reales del mercado, cubran objetivos contemplados por las políticas europeas de eficiencia energética.

En el área ALTENER– Fuentes de Energías Renovables, los proyectos se basan en las acciones de apoyo para la puesta en marcha de la nueva Directiva de Energías Renovables. Se centra en tres prioridades: electricidad, uso de renovables en los edificios y bioenergía. En el caso de la energía eléctrica, el objetivo es aumentar la cuota de renovables en el cómputo total de consumo de electricidad mediante planes a largo plazo sobre las redes de suministro respecto a extensión, refuerzo, eliminación de barreras y mejora en los sistemas de conexión. También se incluyen mejoras en las políticas de supervisión de mercados y de costes. Sobre el uso de renovables en los edificios, las prioridades se centran en acelerar el desarrollo de sistemas combinados de calefacción/refrigeración mediante biomasa, energía geotérmica y solar; y promover nuevos códigos para el sector edificatorio, entre otros.

Respecto a la bioenergía, se pretende aumentar la cuota de mercado de esta fuente energética, la implementación de planes de bioenergía a nivel regional y local, el estímulo de las inversiones y acuerdos de negocio sobre cadenas de suministros sostenibles para biomasa sólida, biogás y los biocombustibles líquidos. Así mismo, se pretende promover estrategias de iniciación para impulsar estándares de calidad y planes de sostenibilidad para productos bioenergéticos o impulsar la incorporación del biogas a las redes de suministros de gas convencional.

En el ámbito del área STEER – Transporte Eficiente, se financiarán auditorías y certificación de políticas urbanas de movilidad, transporte eficiente de mercancías, conducción ecológica, así como promoción del transporte a pie y en bicicleta. Se financiarán también las mejores prácticas en políticas de transporte limpio, la investigación académica y los programas de formación a través de agencias locales o regionales, así como toda acción que fomente la oferta de nuevos servicios de transporte.

En el apartado relativo a las Iniciativas Integradas se financiarán, por una parte, actuaciones de Liderazgo local de la energía, que comprende proyectos de configuración de redes de autoridades locales para el establecimiento de programas de colaboración, así como actividades de refuerzo de las políticas conjuntas y de las capacidades e intercambio de experiencias y mejores prácticas entre autoridades locales “maestras” y otras “aprendices”. Por otra parte, también se prevén ayudas a la financiación para planes de energía inteligente en viviendas.

El programa Energía inteligente para Europa contribuye a acelerar la consecución de los objetivos en el ámbito de la energía sostenible. Fomenta la mejora de la eficiencia energética, la adopción de fuentes de energías nuevas y renovables y una mayor penetración de dichas fuentes de energía en el mercado.”

Agenda 21 local

 

El protagonismo de las Entidades Locales en la gestión ambiental, permitiendo que aborden problemas globales, que exceden el ámbito municipal, desde el punto de vista normativo, técnico, divulgativo, es cada vez mayor y necesario

Los países desarrollados, y especialmente en ámbito urbanos, son los principales emisores de gases de efecto invernadero. Esto implica que hay que replantearse el modelo energético y repensar las ciudades.

Durante la conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que tuvo lugar en Río de Janeiro en el año 1.992, se adoptó la Agenda 21, un documento que invita a los países del planeta a orientar sus políticas hacia un sistema económico basado en el desarrollo sostenible. Sólo puede aspirarse a un desarrollo económico sostenible si los esfuerzos empiezan en los ámbitos locales.

De lo local a lo global. Las ciudades tienen una función determinante en el proceso de cambio de los modos de vida, de la producción, del consumo y de las pautas de distribución del espacio, señala la Carta de Aalborg, aprobada por los participantes en la Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles celebrada en la ciudad danesa en 1994. 

La Agenda 21 es un programa para desarrollar la sostenibilidad a nivel planetario que abarca aspectos económicos, sociales y culturales, así como relativos a la protección del Medio Ambiente. Su capítulo 28 anima a las comunidades locales a crear su propia versión, una  Agenda 21 Local. Y es que gran parte de los objetivos de la Agenda dependen casi en exclusiva del papel de las comunidades locales: de las decisiones, actitudes y comportamientos de los ciudadanos y autoridades locales. Estas últimas se ocupan de la creación, el funcionamiento y el mantenimiento de la infraestructura económica, social y ecológica, supervisan los procesos de planificación, establecen las políticas y reglamentaciones ecológicas locales y contribuyen a la ejecución de las políticas ambientales en los planos nacional e internacional.21

Las medidas  que se proponen intentan detener la destrucción del medio ambiente y eliminar las desigualdades entre los países.

Las actuaciones prioritariasde la Agenda 21 se plantean en siete grandes apartados: el mundo próspero (revitalización del desarrollo con criterios sostenibles), el mundo justo (una vida sostenible), el mundo habitable (núcleos de población), el mundo fértil (uso eficiente de los recursos), el mundo compartido (recursos globales y regionales), el mundo limpio (gestión de productos químicos y residuos) y el mundo de las personas (participación y responsabilidad de las personas).

La iniciativa comunitaria contra el Cambio Climático denominada El Pacto de Alcaldes y puesta en marcha por la Comisión Europea tiene, entre otros, el objetivo de movilizar a los Gobiernos Locales de Europa para ir más allá de los objetivos que, en materia de energía sostenible, fijaron los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión. Hasta la fecha son más de 80 lo Gobiernos Locales andaluces firmantes.

Este Pacto de Alcaldes parte de la base de que la acción descentralizada e impulsada desde el nivel local resulta básica para cumplir con el compromiso de reducir la emisión de gases de efecto invernadero; asimismo, se hace referencia a que los Entes Locales, grandes y pequeños, en toda Europa, ya están contribuyendo a reducir la contaminación mediante la adopción de programas de eficiencia energética en ámbitos como el transporte urbano y la promoción de fuentes de energía renovable en las áreas urbanas.

Sobre este punto de partida, los Alcaldes se comprometen a ir más allá de los objetivos establecidos por los Jefes de Estado para 2020 y reducir las emisiones de CO2 en sus territorios en más de un 20% mediante la aplicación de un plan de acción de energía sostenible; se comprometen igualmente a adaptar sus estructuras urbanas y a asignar recursos para movilizar a la sociedad civil para que participe en el plan de acción, elaborar un informe de evaluación anual para seguimiento y control del plan, poner en común sus experiencias y organizar “Días de la Energía” o “Días del Pacto de Alcaldes” para dar a conocer a la ciudadanía las ventajas de un uso energético más inteligente.

El texto que recoge el Pacto de Alcaldes aparece también una reivindicación de los responsables locales que piden a la Comisión Europea y a las Administraciones Nacionales que establezcan unos sistemas de cooperación para apoyar a las ciudades del Pacto en la aplicación de sus planes de acción para la energía sostenible.

El protagonismo de las Entidades Locales en la gestión ambiental, permitiendo que aborden problemas globales, que exceden el ámbito municipal, desde el punto de vista normativo, técnico, divulgativo, es cada vez mayor y necesario”.