Energía

 

 

¿NUCLEARES? ASÍ ESTABAN LAS COSAS HACE UN AÑO…(ANDALUCIA ECOLOGICA Nº 117 enero de 2010)

La necesidad de buscar alternativas energéticas limpias

 

El cambio climático se ha convertido en el imperativo para la transición a una economía mundial con poco carbono. Además, son muchos los que aseguran que las inversiones en eficiencia energética y tecnologías que utilicen poco carbono podrían sacar la economía mundial de su desaceleración en los próximos años. Es más, señalan que al impulsar la transición al crecimiento con poco carbono, dichas tecnologías podrían crear el período más dinámico e innovador de la historia económica.

Las concentraciones de dióxido de carbono y de otros gases que provocan el efecto invernadero en la atmósfera han alcanzado las 435 partes por millón (ppm) de CO2 equivalente, frente a unas 280 ppm antes de la industrialización en el siglo XIX. Según los expertos, si se sigue lanzando emisiones como hasta ahora con actividades como la quema de combustibles fósiles, las concentraciones podrían alcanzar las 750 ppm al final del siglo. De ser así, el probable aumento de la temperatura media mundial respecto de los tiempos preindustriales será de 5ºC o más.

El crecimiento con mucho carbono está condenado, y el principal argumento, el cambio climático. Este representa una profunda amenaza, mientras que el crecimiento con poco carbono promete decenios de una prosperidad mayor, con un futuro más seguro en materia de energía, más limpio, más apacible, más inocuo y con diversidad biológica.

Cada vez más se proclama un cambio hacia una nueva infraestructura energética que se construya alrededor de recursos renovables (de los cuales probablemente los más significativos sean la energía solar, la energía eólica y los biocombustibles), carbón más limpio y captura y almacenamiento de carbono.

La conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se celebró en Copenhague el pasado mes de diciembre, ha pretendido constituir la culminación de dos años de negociaciones internacionales sobre un nuevo tratado mundial encaminado a abordar las causas y consecuencias de las emisiones de gases que provocan el efecto de invernadero.

La tecnología relacionada con las energías limpias ha sido uno de los puntos más importantes tratados. Esta tecnología, según se concluyó en la conferencia, está a punto de convertirse en el tercer sector industrial más importante del mundo.

Según el informe Clean Economy, Living Planet - Building Strong Clean Energy Technology Industries -el primer ranking mundial centrado en las ventas de energía limpia presentado en la Cumbre de Copenhague y publicado por WWF- para 2020 la industria de las energías renovables generará 1,6 billones de euros al año, transformándose en el tercer sector industrial, detrás de los automóviles y la electrónica. En el año 2007 la tecnología relacionada con la energías limpias obtuvo un volumen de ventas de 630.000 millones de euros, más que toda la industria farmacéutica mundial.

En 2007 los ingresos obtenidos por la venta de productos relacionados con el ahorro energético - como bombillas de bajo consumo o aislantes térmicos - fueron cinco veces mayores que los obtenidos por los productos de energías renovables – como es el caso de panelas solares o aerogeneradores -. Sin embargo, esta tendencia cambiará de forma significativa en 2020, ya que se espera que la tasa de crecimiento de las renovables alcance el 15% al año.

El informe recomienda a los países que están buscando el desarrollo de tecnologías de energía limpia que “sigan a los líderes” con planes de acción tecnológicos para pasar de la investigación a la demostración, y salven la distancia entre las instituciones científicas y la industria.

“El crecimiento con mucho carbono está condenado, y el principal argumento, el cambio climático. Este representa una profunda amenaza, mientras que el crecimiento con poco carbono promete decenios de una prosperidad mayor, con un futuro más seguro en materia de energía, más limpio, más apacible, más inocuo y con diversidad biológica”.

Ley de Economía Sostenible

 

El Consejo de Ministros aprobó a finales de noviembre el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, un amplio conjunto de cambios normativos que pretende proporcionar un mejor entorno regulador a los agentes económicos.

En el anteproyecto se fija el objetivo nacional de una reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero y de un consumo del 20% de energías renovables sobre el total de consumo de energía bruto, para el año 2020, que se conseguirá con al menos un 10% de consumo de energías renovables en el consumo del sector transporte.

El objetivo central en este ámbito es fomentar la reducción de estas emisiones e incrementar la transparencia de información de responsabilidad medioambiental de las empresas.  Así, se creará un “sello” que certifique la reducción de emisiones, que conferirá un valor adicional a las tecnologías de baja intensidad de carbono, al tiempo que aumentará la transparencia de la información sobre responsabilidad medioambiental de las empresas.

Se crea, además, un fondo público para la compra de créditos de carbono. Las reducciones certificadas de emisiones y las unidades de reducción de emisiones adquiridas por el fondo se constituirán en activos del Estado y podrán enajenarse, en particular si resultan innecesarias para atender los compromisos de reducción de España en el marco del Protocolo de Kioto, permitiendo la autofinanciación del fondo.

Ahorro y eficiencia energética. Se establecen los principios de la política energética: garantía de la seguridad del suministro, la eficiencia económica y el respeto al medio ambiente. Para la Administración General del Estado y organismos públicos vinculados se adelanta al año 2016 el objetivo de ahorro energético del 20% con relación al año 2005. Dentro de los programas que se aprueben, se establecerán requisitos mínimos de calificación energética de los edificios y vehículos que integran el patrimonio de las Administraciones Públicas.

Compromiso de elaboración de una planificación integral del sistema eléctrico, con el fin de asegurar la sostenibilidad económica, energética y medioambiental del mercado eléctrico. Esta planificación desarrollará, entre otros, los siguientes principios: maximización de la participación de las energías renovables en la cesta de generación eléctrica, reducción de la participación de las energías con mayor potencial de emisiones de CO2, y garantía de la seguridad de suministro y estabilidad de la red.

Se establece la Conferencia Sectorial de Energía como órgano de coordinación entre el Estado y las CCAA en materia de preparación, desarrollo y aplicación de la planificación estatal sobre energía.

Además, se establece la vida útil de 40 años para las centrales nucleares. El Gobierno remitirá una Ley para actualizar el régimen de responsabilidad civil nuclear.

Central de Garoña
Central de Garoña

Energía nuclear

 

En este punto, son muchos los que presentan la energía nuclear como alternativa a esta economía basada en el alto consumo de carbono y las altas emisiones de C02 a la atmósfera. Alternativa, sin embargo, no exenta de polémica. La conveniencia, o no, de apostar por la energía nuclear como alternativa más limpia y eficaz al cambio climático es motivo de controversia ante la opinión pública. Defensores y detractores de esta energía se enfrentan ahora en el terreno del desarrollo sostenible a escala planetaria.

Según los datos publicados en el informe Energía nuclear en el mundo y España (julio 2009), editado por el Foro de la Industria Nuclear en España, en el mundo hay 436 reactores nucleares en funcionamiento con una potencia neta total instalada de 370.221 MWe. Hay 48 reactores en construcción en 15 países con una potencia prevista de 39.000 MWe y hay, al menos, 200 más programados.

La producción de electricidad de origen nuclear anual es de 2.561,8 millones de MWh, lo que representa aproximadamente el 16% de la electricidad total consumida en el mundo.

Los 436 reactores nucleares en funcionamiento producen el 16% de la electricidad mundial. En la Unión Europea, la aportación nuclear alcanza el 30% de la electricidad consumida.

En total, 31 países del mundo utilizan la energía nuclear para producir electricidad. En 15 de ellos, suministra más de un 25% de sus necesidades eléctricas. Actualmente, 15 países construyen 48 nuevos reactores.

Los diez países con mayor capacidad de generación de electricidad de origen nuclear en 2008 fueron: Francia (76,18%), Lituania (72,89%), Eslovaquia (56,42%), Bélgica (53,76%), Ucrania (47,40%), Suecia (42,04%), Eslovenia (41,71%), Armenia (39,35%), Suiza (39,22%) y Hungría (37,15%).

En cuanto a España, en este informe se señala que los ocho reactores nucleares españoles existentes en 2008 produjeron 58.997,66 millones kWh, una quinta parte de la electricidad que se consume en el país, concretamente el 18,29%.

Como defensa a la nuclear, en el informe señalan que España importa cerca del 85% de los productos energéticos que consume, por lo que su dependencia energética exterior es muy alta. Esta cifra supera a la de la dependencia de la Unión Europea, que supera el 50%.

Central de Almaraz
Central de Almaraz

Las centrales nucleares españolas evitan la emisión anual de 40 millones de toneladas de CO2, una cifra que equivale aproximadamente a las emisiones que realiza alrededor de la mitad del parque automovilístico español. La energía nuclear es hoy en día la única fuente capaz suministrar grandes cantidades de electricidad sin contribuir de forma significativa al cambio climático.

Así, sus partidarios señalan que:

-Las energías renovables no producen por ahora toda la electricidad necesaria

-Países como Francia, Finlandia o Estados Unidos apuestan por esta alternativa

-Asegura el suministro eléctrico en España al funcionar los reactores las 24 horas del día los 365 días al año

-Es una energía limpia, al evitar la emisión de 40 millones de toneladas de CO2 al año

-Es económica, porque produce el kWh con unos costes razonables. El coste del combustible nuclear por unidad de energía producida es muy inferior al de los combustibles fósiles, lo que mejora el equilibrio entre exportaciones e importaciones.

-La energía nuclear incorpora en sus costes, a diferencia de otras tecnologías, la mayor parte de las externalidades (desmantelamiento de instalaciones y gestión de los residuos radiactivos).

-Tiene la seguridad garantizada

El Foro de la Industria Nuclear en España señala, en el informe citado anteriormente, que es necesario conseguir un mix energético equilibrado para garantizar un sistema eléctrico seguro, estable y fiable. Para ello, hay que establecer una buena planificación energética a largo plazo y alcanzar un Pacto de Estado en esta materia.

“Es necesaria una planificación energética responsable en la que se valoren temas de costes, de competitividad y de independencia nacional. Una cesta eléctrica equilibrada para España en el horizonte 2030 podría consistir en un tercio de renovables, otro de nuclear y otro más de gas y carbón libre de emisiones”, indican.

“España necesita, además de mantener el parque nuclear existente en la actualidad, la construcción y puesta en funcionamiento de, al menos, 11.000 MW de potencia instalada en centrales nucleares, con el fin de que la producción eléctrica nuclear pase del 18% actual al 30% en el escenario del año 2030”, añaden.

“Resulta fundamental incorporar a largo plazo tecnologías de base que garanticen su disponibilidad, que contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y que presenten costes relativamente estables. En este sentido, las posibilidades son: nuevas centrales nucleares y centrales de carbón limpio con captura y almacenamiento de CO2. Ambas tecnologías, junto con las centrales de gas disponibles y las renovables, no deben considerarse alternativas, sino complementarias entre sí”, señalan.

Para este Foro, las energías renovables podrían cubrir una parte del crecimiento de la demanda, pero no podrán sustituir, además, el hueco dejado por la generación nuclear. La sustitución de la producción nuclear sólo podría efectuarse con centrales de ciclo combinado y con carbón de importación. Las energías renovables son necesarias y complementarias, pero no pueden a medio plazo sustituir a la generación nuclear.

“Cuando se habla de sustituir las centrales nucleares por energías renovables, hay que tener en cuenta que la producción de electricidad con éstas es sólo posible cuando coinciden factores meteorológicos propicios. Sin embargo, la producción nuclear está disponible las 24 horas todos los días del año”, indican.

-En relación con el número total de horas del año, 8.760 horas, las centrales nucleares españolas funcionan entre 7.500 y 8.000 horas, frente a las 2.000 a 3.000 horas que funcionan las centrales solares y eólicas. La nuclear es la fuente de electricidad que más horas funciona al año. En 2008 la nuclear funcionó 7.603 horas, la hidráulica 1.271 y la eólica 2.004 horas.

-Las centrales nucleares españolas funcionan con autorizaciones que no fijan límite alguno a la operación de la central. Pueden operar mientras, a juicio del Consejo de Seguridad Nuclear, su funcionamiento sea seguro. Las centrales nucleares pueden estar en condiciones técnicas óptimas para ampliar su operación a 60 años, o más, de forma fiable, segura y económica, al igual que en otros países de nuestro entorno.

-El uso del suelo, un bien cada vez más escaso y caro, presenta importantes diferencias entre unas y otras plantas energéticas. Las energías renovables son necesarias y un complemento ecológico y asequible para contribuir al mix eléctrico, pero no pueden ser el elemento principal de la generación por la falta de garantía de suministro y por su baja potencia.

-Mientras que las centrales nucleares son capaces de producir el 18% de la electricidad con tan sólo un 8,14% de potencia instalada; la eólica, por ejemplo, produjo en 2008 el 9,8% de la electricidad con un 16,55% de potencia instalada.

-Las centrales nucleares requieren una inversión importante al inicio, unos 4.000 millones de euros por unidad de 1.600 MW de potencia, pero el combustible y posteriormente los costes de operación y mantenimiento son bajos y una vez amortizadas son muy competitivas. La energía nuclear frena los precios de la electricidad al producirla con precios estables y predecibles.

Sistema eléctrico español en 2008. Fuente: Foro de la Industria Nuclear en España
Sistema eléctrico español en 2008. Fuente: Foro de la Industria Nuclear en España

 

 

 

“Las centrales nucleares españolas evitan la emisión anual de 40 millones de toneladas de CO2, una cifra que equivale aproximadamente a las emisiones que realiza alrededor de la mitad del parque automovilístico español”.

¿Realmente es una alternativa?

 

Los colectivos ecologistas critican que, últimamente, se ha redoblado la presión mediática del lobby nuclear con el argumento de que esta energía (al no emitir supuestamente gases de efecto invernadero) podría ser la solución al grave problema del cambio climático. Esos argumentos avalarían la necesidad de continuar explotando las actuales centrales nucleares, aumentar su periodo de vida o incluso de construir nuevas instalaciones nucleares, pues no habría tiempo de sustituirlas por fuentes de energía renovables.

Hoy día, la industria nuclear de fisión, presenta varios peligros. Estos podrían llegar a tener una gran repercusión en el medio ambiente y en los seres vivos si son liberados a la atmósfera, o vertidos sobre el medio ambiente.

Los peligros más importantes son la radiación y el constante riesgo de una posible explosión nuclear. La radiactividad, es la propiedad en virtud de la cual algunos elementos que se encuentran en la naturaleza, se transforman, por emisión de partículas alfa, beta, gamma, en otros elementos nuevos. La radiactividad es, un fenómeno natural al que el hombre ha estado siempre expuesto, aunque también están las radiaciones artificiales.

-Radiación natural: Siempre ha existido, ya que procede de las materias existentes en todo el universo, y puede ser radiación visible, o invisible. Esta radiación, procede de las radiaciones cósmicas del espacio exterior, también proceden de los elementos naturales radiactivos que existen de forma natural en el aire, agua, alimentos, o el propio cuerpo humano.

-Radiación artificial: Provienen de fuentes creadas por el hombre. Los televisores o los aparatos utilizados para hacer radiografías médicas son las fuentes más comunes de las que recibimos radiación artificial. La generada en las centrales nucleares, pertenece a este grupo. La radiación artificial total recibida por el ser humano es del orden del 12% de todas las radiaciones recibidas.

Como es bien sabido, la radiación de los elementos trae serias consecuencias en los seres vivos, si sobrepasan los límites anuales de radiación normal. La consecuencia más importante es la mutación en los seres vivos.

Los que sostienen que ésta no es la salida señalan que:

-Apenas incide favorablemente en el cambio climático porque la principal fuente de emisiones es el transporte por carretera

-Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, Rusia y Corea del Sur (75% de energía nuclear en el mundo) tienen una persistente oposición popular

-En los anteriores países, por ejemplo, para mantener constante el número de reactores operativos deberían construirse 80 nuevos reactores en los próximos diez años

-Incluso con 1.000 ó 1.500 centrales en los próximos 50 años, la cobertura eléctrica mundial no llegaría al 20% y la reducción de emisiones de CO2 no alcanzaría el 10%

-No es competitiva. Si se quisiera producir toda la energía eléctrica mundial por medios nucleares, habría que construir dos centrales cada semana durante 50 años. Y sus elevados costes de capital suponen el 75% del coste total del kWh nuclear

-Evidentes problemas de seguridad incrementados ahora con el terrorismo internacional. -Además de los problemas que generan los residuos y la proliferación de energía nuclear que obligaría a recurrir al plutonio como combustible.

Sus detractores señalan que, en el caso de que se extendiera el uso de la energía nuclear, la dificultad para mantener el control y la seguridad aumentaría enormemente. La probabilidad de un accidente se multiplicaría al menos por 7, pasando a ser de un accidente cada 4 o 5 años. Además, la energía nuclear se extendería a países con pocas garantías, con lo que los problemas de seguridad crecerían todavía más.

La extensión nuclear crearía aún más residuos radiactivos que en la actualidad, ya que se mantienen peligrosos durante cientos de miles de años. De esta manera habría que gestionar más de 100.000 toneladas de residuos de alta actividad cada año, un tipo de residuos para los que todavía no existe una solución satisfactoria. Y existiría un nuevo problema de la gestión de los residuos en países con un bajo grado de protección ambiental.

La extensión de la energía nuclear haría extremadamente complicado a organismos como la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica) el control de las tecnologías de doble uso, utilizadas para el armamento nuclear. El riesgo de contrabando de plutonio aumentaría, con el consiguiente peligro de fabricación de bombas atómicas. Asimismo se facilitaría la posibilidad de producir bombas sucias (bombas convencionales recubiertas de material radiactivo).

En cuanto a los costes de fabricación hay que señalar que la construcción de un reactor supone unos 4.500 millones de euros. La extensión de 3.000 reactores ascendería a 13,5 billones de euros, lo que significa, por ejemplo, más que todo el PIB (Producto Interior Bruto) español. A todo esto hay que añadir que el tiempo que tarda en construirse un reactor nuclear es de 10-12 años, periodo que puede alargarse debido a la escasez de medios.

“Por todo esto, la energía nuclear no es una alternativa al cambio climático. De hecho, nunca ha sido una solución, todo lo contrario, ha sido siempre un enorme problema. La energía nuclear supone un peligro para los habitantes del planeta, tanto mayor cuanto mayor sea su extensión”, apuntan.

Potencial mayor

 

Greenpeace, en su informe Cambio Climático, la energía nuclear no es la respuesta, señala que el potencial de las energías renovables es vasto y mucho mayor que el de la energía nuclear o de los combustibles fósiles y que con la tecnología actual se puede generar casi seis veces la demanda global actual de energía con fuentes renovables.

“La promoción de la energía nuclear como respuesta al cambio climático es un grave error ya que desvía peligrosamente la atención de las verdaderas soluciones: las únicas maneras efectivas de combatir el cambio climático son una implantación masiva de las energías renovables y la adopción urgente de medidas de eficiencia energética. Estas soluciones están ya disponibles, son limpias, baratas y además garantizan la seguridad del suministro energético”, señalan.

De la siguiente forma, Greenpeace resume las razones clave que demuestran que la energía nuclear no puede tener un papel en la lucha contra el cambio climático:

-La energía nuclear desvía fondos importantes del objetivo de desarrollar y fomentar las energías renovables, la eficiencia energética y los sistemas más descentralizados de producción de energía requeridos para lograr la reducción de emisiones de CO2 que se necesitan para salvar el clima.

-Es posible reducir las emisiones de CO2 de forma mucho más barata y eficiente usando energías renovables y medidas de ahorro y eficiencia energéticas

-No existe solución probada para los residuos radioactivos radioactivo

-Exportar un modelo energético basado en la energía nuclear a nivel mundial aumentaría enormemente los riesgos asociados con el terrorismo y la proliferación de armas nucleares

-No queda suficiente tiempo para poder construir tantas centrales nucleares como para que haga alguna diferencia sustancial.

Greenpeace destaca que combatir el cambio climático efectivamente significa reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero de un 50% para 2050. Si se construyen más centrales nucleares, esto serviría sólo para crear más residuos radioactivos, más objetivos susceptibles de ataques terroristas y requeriría una inversión masiva en subvenciones públicas.

Renovables, no hay otra alternativa. Para Greenpeace, las energías renovables podrían cubrir la demanda global de energía más de seis veces con la tecnología actualmente disponible – de forma sostenible, pacífica, limpia y sin límites en el tiempo. Cada euro invertido en medidas de eficiencia energética reduce hasta siete veces más emisiones de CO2 que el mismo euro invertido en energía nuclear.

No hay escasez de energía. Cada día llega a la Tierra más energía de la que sus 5,9 mil millones de habitantes utilizarían en 27 años. La energía solar podría proporcionar más de 10.000 veces la demanda de energía del mundo. La energía eólica marina en el Mar del Norte podría cubrir sola casi dos veces la demanda de electricidad de todos los países vecinos.

Instalar generadores de energía renovable es más rápido, más barato y más seguro que la instalación de las centrales nucleares. El tiempo de construcción, por ejemplo, para turbinas de viento está aproximadamente estimado en dos semanas, a lo que hay que añadir uno o dos años para la planificación de la instalación. Los parques eólicos pueden “seguir” la demanda creciente de países en desarrollo tales como la India y China y los proyectos son más fáciles que los de las centrales nucleares.

 

“Las energías renovables podrían cubrir la demanda global de energía más de seis veces con la tecnología actualmente disponible – de forma sostenible, pacífica, limpia y sin límites en el tiempo. Cada euro invertido en medidas de eficiencia energética reduce hasta siete veces más emisiones de CO2 que el mismo euro invertido en energía nuclear”.

 

Fuentes:

Informe Clean Economy, Living Planet - Building Strong Clean Energy Technology Industries  (WWF).

Energía nuclear en el mundo y España, editado por el Foro de la Industria Nuclear en España.

Cambio Climático, la energía nuclear no es la respuesta. Greenpeace.